martes 30 de junio de 2009

Un lento aprendizaje

Todo empieza con un lento aprendizaje: que nunca termina. Este libro de Thomas Pynchon, Un lento aprendizaje, contiene 4 relatos excelentes para iniciarse a la prosa imperante del escritor de Long Island. El primer Pynchon. Cuentos breves pero ya geniales. Hay críticos a ras de suelo, a montones, y lo estudian todo, TODO. Encontré, en i-net, este decálogo pynchoneano (se extrae de sus frases lapidarias del prólogo del libro).
1. Es erróneo comenzar con un tema, símbolo u otro agente unificador abstracto, y luego intentar que los personajes y acontecimientos se le adapten a la fuerza.
2. Sé demasiado conceptual, demasiado listo y remoto y tus personajes se morirán en la página.
3. Me guiaba por el lema "hazlo literario": un mal consejo.
4. Sin algún anclaje en la realidad humana, lo más probable es que uno se quede sólo con otro ejercicio de aprendiz.
5. Es una mala manera de escribir un relato: empezar con una acuñación termodinámica, los datos de una guía, y solo entonces intentar el desarrollo del argumento y los personajes. Esto es entenderlo todo al revés.
6. Entonces era joven, y me interesaba más confiar al papel una variedad de abusos, como el de escribir en un estilo recargado... Lo que puede ocurrir cuando uno emplea demasiado tiempo y energía sólo en las palabras.
7. Escribir sobre lo que se conoce. El problema es que en la juventud creemos saberlo todo, o mejor, desconocemos el alcance y estructura de nuestra ignorancia. Familiaricémonos con nuestra ignorancia, para no tener que echar a perder un buen relato.
8. Los aprendices, en todos los campos y épocas, desean ansiosamente ser viajeros.
9. El aprendizaje avanza continuamente.
10. Ya has practicado bastante. ¡Ahora escribe!

sábado 27 de junio de 2009

otra vez "No"

Apreciado Ferrán:

Gracias por tu interés. De momento no estamos recibiendo manuscritos.
Somos una editorial muy pequeña y no tenemos suficientes "ojos" para leer
todo el material que nos llega. Espero que entiendas y que en un tiempo
más nos envíes otra obra.

Un saludo y muchas gracias,
Alfabia

jueves 25 de junio de 2009

isla bonita

Voy a disneysarme un poco más: la canción es pegadiza, aunque como buen amador que soy de las mujeres no podía hacer como si nada y pasar olímpicamente de este spot publicitario y por supuesto de las dos protagonistas. Todos los hombres del mundo se sienten identificados con el chico que llega perdido en Formentera (hermosa isla) y… ya tenemos el hit del verano. Disfruten de Summercat, del grupo Billie the vision & the dancers"





La letra:

I kissed you good bye at the airport.
I held you so close to me.
I said ‘So here we are now and I can’t stop from crying Lilly’.
And you said ‘Hey hey hoo, you know this is the way to go
You will forget about me when I’m on that plane.
Forget about me when I’m on that plane.’

Tonight tonight tonight tonight
I wanna be with you Tonight tonight tonight tonight
I wanna be with you tonight

The plane took off and my love went with it.
The chilly wind whipped my both cheeks hard.
And the man next to me said ‘Everything is gonna be alright’.
I said ‘Nothing is gonna be alright, but thank you anyway’.
And then I saw your face in the airplane window.
I waved my hands and I shouted to you:

Tonight tonight tonight tonight
I wanna be with you Tonight tonight tonight tonight
I wanna be with you tonight

I wore a T-shirt and my worn out hat.
Abandoned as a summer cat.
And as I stood there as a broken hearted I realized you got the car keys still.
So I broke into my own old car.
I fell asleep on the passenger seat.
I dreamed of summer sex with you and you whispered in my ear:

Tonight tonight tonight tonight
I wanna be with you Tonight tonight tonight tonight
I wanna be with you tonight
Why can’t you leave me tomorrow instead?
Why can’t you leave me tomorrow instead?

And above the clouds she said to her self ‘I can’t believe how naive a man can be.
That’s why I love you so and that’s why I can’t be with you…’

Tonight tonight tonight tonight
I wanna be with you Tonight tonight tonight tonight
I wanna be with you tonight

sábado 20 de junio de 2009

novela negra


Pon un poco de James Ellroy en tu vida; nada, lo justo, no vaya a ser que te atragantes. Siguiendo mis recomendaciones, lo he leído. Lo justo. Terminé de leer El asesino de la carretera. Quizás vuelva, con L.A. Confidencial. A partir de ahora, de hoy mismo, vuelvo a los grandes.

Ellroy ignorado: ahora conocido pero prescindidle. No resumiré el libro, está demás, es evidente. Vida y obra de un macabro psicópata. Nada nuevo, o quizás si.

Estoy haciendo incursiones en géneros poco conocidos, para mí, pero siempre con la premisa de leer a los norteamericanos, aún. Aún seguiré por un tiempo afincado ahí, en algún lugar lejano de América del norte: entre, pongamos, DeLillo, Steinbeck, Pynchon, McCarthy y por supuesto, sacados de librerías internautas, Barthelme y Brautigan.

sábado 13 de junio de 2009

Se va el tren...



Ya deje de encontrarme en transfer, incluso en Manhattan. Dos Passos era un maestro de la fotografía, y plasmó sus acuarelas en un magnífico libro (su trilogía U.S.A aún no la he leído). Manhattan transfer es (casi) la última de las incorporaciones a mi ya abultada biblioteca, un novelón sobre(todo) la frenética existencia de una ciudad, New York, el éxito y el fracaso de sus pequeños habitantes…, algunos de ellos, que dejan de existir en unas pocas páginas para dejar paso a otros, convirtiéndola así en un mosaico efervescente donde su centro reside, precisamente, en la estación, la de transferencia a Manhattan. Amalgama de vidas errantes. Una prevalece: Jimmy Herf, periodista. 30 años pasan tan rápidamente cómo los trenes que no se interrumpen ni un sólo segundo.

Caleidoscópica. Genial.


lunes 8 de junio de 2009

Ubik

Philip Kindred Dick escribió algunas de las novelas de ciencia ficción más celebradas por la crítica y los lectores de éste género, sin embargo éste reconocimiento lo obtuvo una vez muerto, y sobre todo después de que Ridley Scott dirigiera y filmara Blade Runner, basada en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, del escritor norteamericano.

Éstos días he estado leyendo Ubik, considerada la más memorable de todas sus historias.

Teniendo en cuenta que la ciencia ficción no me gusta, que me aborrece, teniendo en cuenta que existen las novelas de Faulkner (y de otros muchos), teniendo en cuenta que he adivinado el final, que el argumento es previsible, puede que Ubik sea una buena novela, escrita hace lustros (en 1969, el hombre pisaba la Luna y Dick imaginaba el resto), con realidad erosionada, postmodernidad, universos alternativos, adelantándose al cyberpunk, que necesita de más de una lectura por el hecho que dice infinidad de cosas entremezcladas, incluso llega a ser una novela religiosa, poniendo Ubik en boca de todos, el frasco todopoderoso, o una corrosiva critica al sistema capitalista, o simple diversión del escritor y para el escritor, un tour de force como dice la contraportada.

Puede que sea una novela que se torna gran novela una vez releída docenas de veces, porqué en Ubik están seis o siete u ocho historias distintas, aunque con una sola lectura la comprendes perfectamente.

Ubik es una buena novela, aunque… el final es siempre el mismo, acabas por retomar los clásicos.

sábado 6 de junio de 2009

entertaining

Estoy acabando de leer

domingo 31 de mayo de 2009

todo lo que los escritores deberian hacer

Escribí la novela impetuosamente, sin una clara noción de lo que quería decir. Aunque el resultado sea bueno, posteriormente el resultado será excelente, quizás dentro de diez años…

Frases como esta han salido a refluir en cuanto he terminado de leer Apostillas a El nombre de la rosa, de Umberto Eco. <Escribí una novela porque tuve ganas. Creo que es una razón suficiente...>

Borges ha sido un maestro para muchos, Eco el alumno de otros muchos, uno de los hijos del argentino, y yo a mi vez el hijo del escritor de Alessandria y el nieto del escritor de Buenos Aires, entre muchos otros bisabuelos, abuelos, padres y madres. Sin olvidar a Faulkner nunca jamás, por supuesto.

Hablando del libro, siempre supe que una novela era más que unas simples páginas escritas de una u otra forma, hay un trabajo preliminar que no tengo que obviar, y Eco hace bien en recordárnoslo, ya que muchos de los llamados escritores contemporáneos si le hicieran caso no volverían a ejercer esa profesión, o puede que los que se empeñasen en publicar lo harían mucho mejor, pero que mucho mejor.

Siguiendo con el libro, esté nos habla del trabajo primerizo del autor para llevar a buen puerto su exitosa novela El nombre de la rosa. Qué comporta escribir una novela ambientada en el medievo, en una abadía, ¿en cual abadía?, como construir un mundo igual al del siglo XIV, elegir entre mil posibilidades un narrador eficaz, solvente, inocente.

Por favor, señor Umberto Eco, reedite todas sus novelas, que me parecen excelentes, incluyendo Apostillas, que me parecen sumamente interesantes. ¡Gracias!

sábado 23 de mayo de 2009

Mis preferencias

Siguiendo los cánones establecidos (¿par quien?, no se), podría atreverme a repasar un listado de las 50 novelas clásicas que hay que leer sí o sí, así como también hemos de visitar la ciudad de New York alguna vez en la vida, sí o sí.
A lo que iba. Está, la lista, quizás empezaría con Proust, Faulkner y Joyce, luego Woolf, Stevenson y Cervantes, luego los más clásicos: Homero, Sófocles y Herodoto… al azar… pero yo nunca sigo los cánones, o a veces, es mejor decir que prefiero mis cánones: así que voy a escribir mi lista, de momento con pocas novelas, que hay que leer por ejemplo en la terraza un día casi de verano, con un macallan cerca, dos cubitos de hielo, pequeñitos, y quizás, y digo sólo quizás, con los auriculares puestos en las orejas y la voz de algún cantante preferible, aunque la naturaleza nos proporcione una música agradable.
Una lista de nueve libros. He leído seis de ellos, sólo seis hasta el momento; pero todo me dice que los tres restantes deben de estar ahí: sí o sí.

William Faulkner: Mientras agonizo (te echo en falta).
Mercè Rodoreda: La mort i la primavera (te echo en falta).
Juan Goytisolo: Makbara (no sabes como te echo en falta).
Thomas Pynchon: V. (hoy he ocupado tu lugar).
Manuel de Pedrolo: M'enterro en els fonaments (aún te echo de menos).
Cormac McCarthy: Suttree (hoy he vuelto a ocupar tu lugar).)
D. Foster Wallace: La broma infinita (… y te recordé).
Salman Rushdie: Hijos de la medianoche.
John Dos Passos: Manhattan Transfer (… y soñé contigo).

martes 19 de mayo de 2009

Letárgico

He pensado en finiquitar éste blog, en darle muerte, en borrarlo del mapa; ¿para qué seguir? No importan mis palabras, y mucho menos importante es inmortalizarlas en rudas “páginas” de éste flamante blog. El tiempo me dará la razón, los blogs son estúpidos y su existencia inútil. Veré lo que puedo hacer, pero prometo no prometeros nada. Hay que seguir con los ánimos hacía arriba, y para continuar los tengo abajo, a ras de suelo. Locamente, prefiero perpetuar mi tiempo aquí aumentando mis lecturas, que ya sobrepasan los millares de libros e intensificando mis propias historias, novelas o cuentos, que mi desbordante imaginación imagina constantemente: aunque por ahora, como dije, me encuentro fuera, fuera de onda, o del mundo, o de mi devenir, de todo y de todos, indiferente impasible insensible flemático perezoso inapetente. Veré lo que puedo hacer. No es un no, tampoco un sí. Quiero leer y ya está, a mamporrazos. Nada de muchachas: las malas, esas, no me quieren, y las buenas se alejan de mí para mí bien. Así que voy a canturrearles una cosa: ¡estoy letárgico! Yo leo… llamen a la puerta si quieren.
Dos Passos me ocupa.

jueves 14 de mayo de 2009

disneyzándome

sábado 9 de mayo de 2009

No comment, just sublime

Os voy a mostrar un lado de mí que quizás algunos conocíais y otros no quisieran conocer jamás: el de los sueños. Y creo seré breve. Soy así, a veces, de blando: si puede llamarse así.
Hace mucho que nació en mí, y creció y hasta puede que se torne obsesión: ¡América! (del Norte). Necesito sentirme libre y para sentirme completamente libre quiero recorrer América de punta a punta, de Chicago a Los Ángeles, quiero viajar a través de la route 66. Luna creciente surcando el cielo. Conocer sus secretos, si es que posee algunos: dormir en moteles de pueblos perdidos de estados como Arizona o Texas o incluso Nuevo México, con un buen descapotable, rojo si es preciso, y con una mujer(cita) (si precisa) al lado, escuchando fragile de Sting durante los más de tres mil kilómetros de esta carretera. Fragile me hace llorar, a veces de felicidad, como hoy, aproximadamente a las cinco de la tarde: ¿te acuerdas? eso, para mí, ha sido más que un simple momento: ha sido ¡El Momento!; a veces escucho y lloro de tristeza, entre otras muchas cosas: de saberte lejos, amiga, lejos de mí.
Este post está dedicado a ti. Disfruta de la triste canción.

No comment, just sublime.




lunes 4 de mayo de 2009

Santísima trinidad

Mientas mi estómago se queja, ruidos cavernosos alargándose cómo un acordeón, compases que parecen surgidos del maestro Herbert von Karajan, con apego, improvisando, hablaré de la santísima trinidad… de la literatura y, por supuesto, de mi Barça. Las comparaciones generalmente asustan: o no gustan. Oídos sordos, yo como Joyce: a lo mío.
¡Fútbol!
Este equipo de fútbol, el Fútbol club Barcelona, el Barça, más que un equipo (mi equipo), esta temporada es maravilloso, como antaño: incluso más que el Dream Team de la era Cruyff aunque al final no gane nada. Y los tres santos en quienes se fundamenta su glorioso juego, su bendito juego, su impecable y arrollador juego, la santísima trinidad del fútbol nacional, estatal y mundial: Messi, Xavi y Henry. De tiqui-taca como dice un presentador de la televisión. De ensueño, pero real. REAL (para joder a los merengues, ¡que gusta!) Henry y su clase, Messi y su genialidad, Xavi y su precisión. Fantástico. Ganar al Madrid en su feudo y con tanta superioridad proporciona un placer semejante a leer a los que siguen:
¡Literatura!
En Argentina hubo tres santos y ninguno de ellos jugaba al fútbol (en principio), y son comparables con la santísima trinidad culé. Tres escritores pilares para la literatura de este país… y de los otros países también: si me apuráis. Macedonio Fernández, Jorge luís Borges y Roberto Arlt. Macedonio Fernández, de escritura galopante, J. L. Borges con su sabiduría y maestría, y Roberto Arlt con su equilibrada prosa. Del primero destaco Una novela que comienza. Del segundo El Aleph y su cuento inmortal El inmortal, y del último Escritor fracasado, cuento dentro del libro El jorobadito.

viernes 1 de mayo de 2009

Fin de semana

Ensimismado y reconcentrado (¡como el Ariel!) en leer:





…y luego en ver:


Un fin de semana mccartheriano hay que tenerlo a menudo, habría que instaurar uno, redactar una ley: ¡no country for no Readers!

lunes 27 de abril de 2009

Ron

Blaise Cendrars escribe una historia que logra sorprenderme, después de tanta basura literaria. ¿O quizás la basura soy yo? corrompido por millares de libros leídos, ya casi no hay novelas que puedan asombrarme (como Joyce, los otros no importan, me importa más mi obra): incluso los maestros, incluso estos, me parecen más de lo mismo, aunque en mi fuero interno sigan siendo grandes escritores.
Frédéric-Louis Sauser (Blaise Cendrars, después de las brasas, las cenizas) escribe Ron, la historia de un gran hombre, de un héroe quijotesco que lucha contra los poderes coloniales, de un aventurero, de un idealista, de un escritor llamado Jean Galmot, de un tiempo de enormes fortunas y de otro de enormes pobrezas, en prisión.
En la portada: Blaise Cendrars, retrato de Modigliani.
Dedicatoria del mismo Cendrars: dedico esta vida aventurera de Jean Galmot a los jóvenes de hoy, cansados de la literatura, para mostrarles que una novela también puede ser un acto.
Libro recomendado.

viernes 24 de abril de 2009

Rechazada

Alfaguara alfaguara@santillana.es
Per a ferrangenis@gmail.com

Data 24 / abril/ 2009 09:20
Rechazo de manuscrito: CAZANDO MUCHACHAS EN FLOR

Estimado amigo:

Gracias por contar con Alfaguara y hacernos llegar su trabajo, que ha sido analizado en detalle por nuestro Comité de Lectura. Sentimos comunicarle que finalmente hemos decidido no incluir la obra en la previsión editorial.

Deseándole la mejor suerte en sus futuras gestiones editoriales y agradeciéndole una vez más su confianza depositada en nuestro sello, reciba un cordial saludo,

Departamento Editorial

martes 21 de abril de 2009

A caballo regalado...

Recordar, fans; a todas vosotras: hay que regalarme un libro el 23 de abril. No pongo trabas ni de tamaño, ni de estilo, ni de ilustraciones: pero si de escritores. Limitaros al siglo XX, os será enormemente más fácil. Hago lista:

- William Faulkner (menos ¡Absalón, Absalón!, Mientras agonizo, El oso, El ruido y la furia y Desciende, Moisés).
- Marcel Proust (menos Los placeres y los días, y las dos primeras entregas de En busca del tiempo perdido).
- Louis-Ferdinand Céline (menos Viaje al fin de la noche y Guignol’s band).
- John Steinbeck.
- T. S. Eliot
- Joseph Conrad (menos El corazón de las tinieblas y Bajo la mirada de occidente).
- Juan Goytisolo (menos Makbara y El sitio de los sitios).

Aunque vosotras, todas vosotras, por el simple hecho de pensar en mí, pueden regalarme el libro que os plazca. Será agradecido su gesto con un ramo de rosas, como bien manda la tradición: y algún que otro regalo que renuncio a comentar en público… sumido en la lectura y la relectura de la vida y vicisitudes de algunos de los escritores más importantes del siglo XX, me doy cuenta que sin yo quererlo anhelo imitarlos, salir, experimentar, sufrir lo que ellos sufrieron, ver lo que ellos vieron, impregnarme de ese mundo que fue su mundo para luego escribirlo a mi antojo y puede que a su semejanza. Viajar y descubrir tierras: correr y no pararme: volar y sentirme libre: penetrar –con todos los amplios sentidos del termino, básicamente henna en las manos, hombros y mas allá de la espalda, quizás- en países y culturas distintas... Si urge contactar conmigo buscadme en Facebook, mandadme un e-mail. ¡Y quedamos! Primo las muchachas en flor, dicho sea de paso, pero acepto también todo tipo de flores.

viernes 17 de abril de 2009

Juan, otra vez

El sitio de los sitios, Juan Goytisolo. Ed, Seix Barral.
Hay miedo: en el libro y en mí. La historia esta repleta, además, de intriga. La persona, yo, sufro en pensar como describiros tal novela. Me atreví con Makbara, del mismo escritor, presente en mi canon literario (¡y también con Faulkner!). El autor sufrió la guerra de Sarajevo y, atormentado, quiso quitarse esa lacra plasmando sus vivencias en un libro, aunque no sirva solo para eso: hay que leerlo, si o si; es, como todo Goytisolo, extraordinario. Por el lenguaje. Por la capacidad de “inventar” fábulas paralelas que se entremezclan. Por describir una ficción que es realidad, o una realidad que parece ficción. Un gran compendio de todos los conflictos, de todas las guerras, de situaciones extremas, sinsentido.

lunes 13 de abril de 2009

Pretty Baby

Pretty Baby. Año 1977. Dir: Louis Malle. Intr: Keith Carradine, Brooke Shields, Susan Sarandon. Sinopsis: Esta es la historia de una niña, Violet, que vive en un burdel de New Orleans, en el año 1917, junto a su madre Hattie. Violet se enamora… o quizás no, Bellocq (el fotógrafo) se enamora perdidamente de Violet y deciden casarse e irse a vivir juntos. Pronto se perciben las diferencias de edad. La relación empieza a ser tormentosa: Violet es una niña y como tal es caprichosa, se harta de su último capricho y vuelve con su madre, quien a su vez se casa con un hombre rico.

Película recomendada. ¿Ahora descubren que el cine me interesa poco?

lunes 6 de abril de 2009

U.Eco

Yo, ahora y aquí. Coca-cola para refrescar, galletitas príncipe, bastantes lecturas para merendar, libros para escribir. A pesar de ello sigo con mi paréntesis primaveral y por ello remuevo mi memoria para contaros qué impresiones me suscitó ver, por trillonéssima vez, la película El nombre de la rosa, o leer los libros del escritor Umberto Eco, por poner ejemplos.
Aunque para algunos escritores, de los llamados consagrados, Eco no es más que un brillantísimo semiólogo, para mí él, Umberto, es más que eso, es un excelentísimo escritor, un brillante narrador, un perfecto arquitecto que construye elegantemente cada una de sus casas –novelas en ese caso-. Cimienta en sus historias una gran sabiduría del mundo medieval (El nombre de la rosa, Baudolino, El péndulo de Foucault, La isla del día antes), enlazado con la semiologia, el esoterismo y la exploración de nuevas tecnologías (El péndulo de Foucault, La misteriosa llama de la Reina Loana).
Eco ha muerto, o lo que es parecido: después de publicar su última novela en el año 2004 aseguró que no volvería a publicar. O lo que es lo mismo: Eco sigue vivo. En mí memoria y por desgracia en la de muchos espectadores que sólo lo conocen a través de la película El nombre de la rosa. Aunque bien interpretada por Sean Connery y Chrisitan Slater.
Hay ECO después de la rosa.

lunes 30 de marzo de 2009

Charles Bukowski & Hunk Moody

Durante un corto período de mi vida estuve interesado en la literatura del escritor americano, de origen alemán, Charles Bukowski. Afortunadamente solo fueron un par de meses: en los que leí casi toda su producción –novelística-. He dicho afortunadamente porqué así lo creo. Escritor repetitivo, llevando su prosa hasta la saciedad, una soez y vulgar prosa que fue comparada a la de los Kerouac y compañía (la llamada beat generation). Se le considera escritor maldito. La mayoría de sus novelas y relatos son autobiográficos. No perderé más el tiempo hablando de él.
…aunque…
El showtime de Estados Unidos nos tenía reservada una gran sorpresa. En 2007 se emitió (en Canadá) una serie de televisión inspirada en la vida del dicho escritor Bukowski: Californication. Ni que decir que la ficción supera las novelas del autor. Protagonizada por David Duchovny (Hunk Moody), Natascha McElhone (Karen Van Der Beek); Charlie Rumkle (Evan Handler), Mia Gross (Madeline Zima)… trata la vida de Hunk Moody después de perder la inspiración, por allá en Los Ángeles en donde se entrega al placer del sexo y el vicio de las drogas y el alcohol. Con guiones muy ingeniosos, mucho humor, escenas explicitas de sexo y drogas, plegada de referencias musicales…
De momento hay 2 temporadas en el aire, 24 capítulos. Aunque en el momento de empezar a escribirse la segunda de las temporadas hubo en Holywood la vaga de guionistas, cambiando algunos guiones de ciertos capítulos. Aunque han asegurado una tercera temporada.

Serie recomendada.

viernes 27 de marzo de 2009

juego

El juego es muy fácil. De la lista de libros (1001) y sus escritores que sigue, hay que encontrar relación alguna con la fotografía del post anterior. Y añado otra fotografía.
Esta por ver el premio.

Never Let Me Go – Kazuo Ishiguro Saturday – Ian McEwan On Beauty – Zadie Smith Slow Man – J.M. Coetzee Adjunct: An Undigest – Peter Manson The Sea – John Banville The Red Queen – Margaret Drabble The Plot Against America – Philip Roth The Master – Colm Tóibín Vanishing Point – David Markson The Lambs of London – Peter Ackroyd Dining on Stones – Iain Sinclair Cloud Atlas – David Mitchell Drop City – T. Coraghessan Boyle The Colour – Rose Tremain Thursbitch – Alan Garner The Light of Day – Graham Swift What I Loved – Siri Hustvedt The Curious Incident of the Dog in the Night-Time – Mark Haddon Islands – Dan Sleigh Elizabeth Costello – J.M. Coetzee London Orbital – Iain Sinclair Family Matters – Rohinton Mistry Fingersmith – Sarah Waters The Double – José Saramago Everything is Illuminated – Jonathan Safran Foer Unless – Carol Shields Kafka on the Shore – Haruki Murakami The Story of Lucy Gault – William Trevor That They May Face the Rising Sun – John McGahern In the Forest – Edna O’Brien Shroud – John Banville Middlesex – Jeffrey Eugenides Youth – J.M. Coetzee Dead Air – Iain Banks Nowhere Man – Aleksandar Hemon The Book of Illusions – Paul Auster Gabriel’s Gift – Hanif Kureishi Austerlitz – W.G. Sebald Platform – Michael Houellebecq Schooling – Heather McGowan Atonement – Ian McEwan The Corrections – Jonathan Franzen Don’t Move – Margaret Mazzantini The Body Artist – Don DeLillo Fury – Salman Rushdie At Swim, Two Boys – Jamie O’Neill Choke – Chuck Palahniuk Life of Pi – Yann Martel The Feast of the Goat – Mario Vargos Llosa An Obedient Father – Akhil Sharma The Devil and Miss Prym – Paulo Coelho Spring Flowers, Spring Frost – Ismail Kadare White Teeth – Zadie Smith The Heart of Redness – Zakes Mda Under the Skin – Michel Faber Ignorance – Milan Kundera Nineteen Seventy Seven – David Peace Celestial Harmonies – Péter Esterházy City of God – E.L. Doctorow How the Dead Live – Will Self The Human Stain – Philip Roth The Blind Assassin – Margaret Atwood After the Quake – Haruki Murakami Small Remedies – Shashi Deshpande Super-Cannes – J.G. Ballard House of Leaves – Mark Z. Danielewski Blonde – Joyce Carol Oates Pastoralia – George Saunders Timbuktu – Paul Auster The Romantics – Pankaj Mishra Cryptonomicon – Neal Stephenson As If I Am Not There – Slavenka Drakuli? Everything You Need – A.L. Kennedy Fear and Trembling – Amélie Nothomb The Ground Beneath Her Feet – Salman Rushdie Disgrace – J.M. Coetzee Sputnik Sweetheart – Haruki Murakami Elementary Particles – Michel Houellebecq Intimacy – Hanif Kureishi Amsterdam – Ian McEwan Cloudsplitter – Russell Banks All Souls Day – Cees Nooteboom The Talk of the Town – Ardal O’Hanlon Tipping the Velvet – Sarah Waters The Poisonwood Bible – Barbara Kingsolver Glamorama – Bret Easton Ellis Another World – Pat Barker The Hours – Michael Cunningham Veronika Decides to Die – Paulo Coelho Mason & Dixon – Thomas Pynchon The God of Small Things – Arundhati Roy Memoirs of a Geisha – Arthur Golden Great Apes – Will Self Enduring Love – Ian McEwan Underworld – Don DeLillo Jack Maggs – Peter Carey The Life of Insects – Victor Pelevin American Pastoral – Philip Roth The Untouchable – John Banville Silk – Alessandro Baricco Cocaine Nights – J.G. Ballard Hallucinating Foucault – Patricia Duncker Fugitive Pieces – Anne Michaels The Ghost Road – Pat Barker Forever a Stranger – Hella Haasse Infinite Jest – David Foster Wallace The Clay Machine-Gun – Victor Pelevin Alias Grace – Margaret Atwood The Unconsoled – Kazuo Ishiguro Morvern Callar – Alan Warner The Information – Martin Amis The Moor’s Last Sigh – Salman Rushdie Sabbath’s Theater – Philip Roth The Rings of Saturn – W.G. Sebald The Reader – Bernhard Schlink A Fine Balance – Rohinton Mistry Love’s Work – Gillian Rose The End of the Story – Lydia Davis Mr. Vertigo – Paul Auster The Folding Star – Alan Hollinghurst Whatever – Michel Houellebecq Land – Park Kyong-ni The Master of Petersburg – J.M. Coetzee The Wind-Up Bird Chronicle – Haruki Murakami Pereira Declares: A Testimony – Antonio Tabucchi City Sister Silver – Jàchym Topol How Late It Was, How Late – James Kelman Captain Corelli’s Mandolin – Louis de Bernieres Felicia’s Journey – William Trevor Disappearance – David Dabydeen The Invention of Curried Sausage – Uwe Timm The Shipping News – E. Annie Proulx Trainspotting – Irvine Welsh Birdsong – Sebastian Faulks Looking for the Possible Dance – A.L. Kennedy Operation Shylock – Philip Roth Complicity – Iain Banks On Love – Alain de Botton What a Carve Up! – Jonathan Coe A Suitable Boy – Vikram Seth The Stone Diaries – Carol Shields The Virgin Suicides – Jeffrey Eugenides The House of Doctor Dee – Peter Ackroyd The Robber Bride – Margaret Atwood The Emigrants – W.G. Sebald The Secret History – Donna Tartt Life is a Caravanserai – Emine Özdamar The Discovery of Heaven – Harry Mulisch A Heart So White – Javier Marias Possessing the Secret of Joy – Alice Walker Indigo – Marina Warner The Crow Road – Iain Banks Written on the Body – Jeanette Winterson Jazz – Toni Morrison The English Patient – Michael Ondaatje Smilla’s Sense of Snow – Peter Høeg The Butcher Boy – Patrick McCabe Black Water – Joyce Carol Oates The Heather Blazing – Colm Tóibín Asphodel – H.D. (Hilda Doolittle) Black Dogs – Ian McEwan Hideous Kinky – Esther Freud Arcadia – Jim Crace Wild Swans – Jung Chang American Psycho – Bret Easton Ellis Time’s Arrow – Martin Amis Mao II – Don DeLillo Typical – Padgett Powell Regeneration – Pat Barker Downriver – Iain Sinclair Señor Vivo and the Coca Lord – Louis de Bernieres Wise Children – Angela Carter Get Shorty – Elmore Leonard Amongst Women – John McGahern Vineland – Thomas Pynchon Vertigo – W.G. Sebald Stone Junction – Jim Dodge The Music of Chance – Paul Auster The Things They Carried – Tim O’Brien A Home at the End of the World – Michael Cunningham Like Life – Lorrie Moore Possession – A.S. Byatt The Buddha of Suburbia – Hanif Kureishi The Midnight Examiner – William Kotzwinkle A Disaffection – James Kelman Sexing the Cherry – Jeanette Winterson Moon Palace – Paul Auster Billy Bathgate – E.L. Doctorow Remains of the Day – Kazuo Ishiguro The Melancholy of Resistance – László Krasznahorkai The Temple of My Familiar – Alice Walker The Trick is to Keep Breathing – Janice Galloway The History of the Siege of Lisbon – José Saramago Like Water for Chocolate – Laura Esquivel A Prayer for Owen Meany – John Irving London Fields – Martin Amis The Book of Evidence – John Banville Cat’s Eye – Margaret Atwood Foucault’s Pendulum – Umberto Eco The Beautiful Room is Empty – Edmund White Wittgenstein’s Mistress – David Markson The Satanic Verses – Salman Rushdie The Swimming-Pool Library – Alan Hollinghurst Oscar and Lucinda – Peter Carey Libra – Don DeLillo The Player of Games – Iain M. Banks Nervous Conditions – Tsitsi Dangarembga The Long Dark Teatime of the Soul – Douglas Adams Dirk Gently’s Holistic Detective Agency – Douglas Adams The Radiant Way – Margaret Drabble The Afternoon of a Writer – Peter Handke The Black Dahlia – James Ellroy The Passion – Jeanette Winterson The Pigeon – Patrick Süskind The Child in Time – Ian McEwan Cigarettes – Harry Mathews The Bonfire of the Vanities – Tom Wolfe The New York Trilogy – Paul Auster World’s End – T. Coraghessan Boyle Enigma of Arrival – V.S. Naipaul The Taebek Mountains – Jo Jung-rae Beloved – Toni Morrison Anagrams – Lorrie Moore Matigari – Ngugi Wa Thiong’o Marya – Joyce Carol Oates Watchmen – Alan Moore & David Gibbons The Old Devils – Kingsley Amis Lost Language of Cranes – David Leavitt An Artist of the Floating World – Kazuo Ishiguro Extinction – Thomas Bernhard Foe – J.M. Coetzee The Drowned and the Saved – Primo Levi Reasons to Live – Amy Hempel The Parable of the Blind – Gert Hofmann Love in the Time of Cholera – Gabriel García Márquez Oranges Are Not the Only Fruit – Jeanette Winterson The Cider House Rules – John Irving A Maggot – John Fowles Less Than Zero – Bret Easton Ellis Contact – Carl Sagan The Handmaid’s Tale – Margaret Atwood Perfume – Patrick Süskind Old Masters – Thomas Bernhard White Noise – Don DeLillo Queer – William Burroughs Hawksmoor – Peter Ackroyd Legend – David Gemmell Dictionary of the Khazars – Milorad Pavi? The Bus Conductor Hines – James Kelman The Year of the Death of Ricardo Reis – José Saramago The Lover – Marguerite Duras Empire of the Sun – J.G. Ballard The Wasp Factory – Iain Banks Nights at the Circus – Angela Carter The Unbearable Lightness of Being – Milan Kundera Blood and Guts in High School – Kathy Acker Neuromancer – William Gibson Flaubert’s Parrot – Julian Barnes Money: A Suicide Note – Martin Amis Shame – Salman Rushdie Worstward Ho – Samuel Beckett Fools of Fortune – William Trevor La Brava – Elmore Leonard Waterland – Graham Swift The Life and Times of Michael K – J.M. Coetzee The Diary of Jane Somers – Doris Lessing The Piano Teacher – Elfriede Jelinek The Sorrow of Belgium – Hugo Claus If Not Now, When? – Primo Levi A Boy’s Own Story – Edmund White The Color Purple – Alice Walker Wittgenstein’s Nephew – Thomas Bernhard A Pale View of Hills – Kazuo Ishiguro Schindler’s Ark – Thomas Keneally The House of the Spirits – Isabel Allende The Newton Letter – John Banville On the Black Hill – Bruce Chatwin Concrete – Thomas Bernhard The Names – Don DeLillo Rabbit is Rich – John Updike Lanark: A Life in Four Books – Alasdair Gray The Comfort of Strangers – Ian McEwan July’s People – Nadine Gordimer Summer in Baden-Baden – Leonid Tsypkin Broken April – Ismail Kadare Waiting for the Barbarians – J.M. Coetzee Midnight’s Children – Salman Rushdie Rites of Passage – William Golding Rituals – Cees Nooteboom Confederacy of Dunces – John Kennedy Toole City Primeval – Elmore Leonard The Name of the Rose – Umberto Eco The Book of Laughter and Forgetting – Milan Kundera Smiley’s People – John Le Carré Shikasta – Doris Lessing A Bend in the River – V.S. Naipaul Burger’s Daughter - Nadine Gordimer The Safety Net – Heinrich Böll If On a Winter’s Night a Traveler – Italo Calvino The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy – Douglas Adams The Cement Garden – Ian McEwan The World According to Garp – John Irving Life: A User’s Manual – Georges Perec The Sea, The Sea – Iris Murdoch The Singapore Grip – J.G. Farrell Yes – Thomas Bernhard The Virgin in the Garden – A.S. Byatt In the Heart of the Country – J.M. Coetzee The Passion of New Eve – Angela Carter Delta of Venus – Anaïs Nin The Shining – Stephen King Dispatches – Michael Herr Petals of Blood – Ngugi Wa Thiong’o Song of Solomon – Toni Morrison The Hour of the Star – Clarice Lispector The Left-Handed Woman – Peter Handke Ratner’s Star – Don DeLillo The Public Burning – Robert Coover Interview With the Vampire – Anne Rice Cutter and Bone – Newton Thornburg Amateurs – Donald Barthelme Patterns of Childhood – Christa Wolf Autumn of the Patriarch – Gabriel García Márquez W, or the Memory of Childhood – Georges Perec A Dance to the Music of Time – Anthony Powell Grimus – Salman Rushdie The Dead Father – Donald Barthelme Fateless – Imre Kertész Willard and His Bowling Trophies – Richard Brautigan High Rise – J.G. Ballard Humboldt’s Gift – Saul Bellow Dead Babies – Martin Amis Correction – Thomas Bernhard Ragtime – E.L. Doctorow The Fan Man – William Kotzwinkle Dusklands – J.M. Coetzee The Lost Honor of Katharina Blum – Heinrich Böll Tinker Tailor Soldier Spy – John Le Carré Breakfast of Champions – Kurt Vonnegut, Jr. Fear of Flying – Erica Jong A Question of Power – Bessie Head The Siege of Krishnapur – J.G. Farrell The Castle of Crossed Destinies – Italo Calvino Crash – J.G. Ballard The Honorary Consul – Graham Greene Gravity’s Rainbow – Thomas Pynchon The Black Prince – Iris Murdoch Sula – Toni Morrison Invisible Cities – Italo Calvino The Breast – Philip Roth The Summer Book – Tove Jansson G – John Berger Surfacing – Margaret Atwood House Mother Normal – B.S. Johnson In A Free State – V.S. Naipaul The Book of Daniel – E.L. Doctorow Fear and Loathing in Las Vegas – Hunter S. Thompson Group Portrait With Lady – Heinrich Böll The Wild Boys – William Burroughs Rabbit Redux – John Updike The Sea of Fertility – Yukio Mishima The Driver’s Seat – Muriel Spark The Ogre – Michael Tournier The Bluest Eye – Toni Morrison Goalie’s Anxiety at the Penalty Kick – Peter Handke I Know Why the Caged Bird Sings – Maya Angelou Mercier et Camier – Samuel Beckett Troubles – J.G. Farrell Jahrestage – Uwe Johnson The Atrocity Exhibition – J.G. Ballard Tent of Miracles – Jorge Amado Pricksongs and Descants – Robert Coover Blind Man With a Pistol – Chester Hines Slaughterhouse-five – Kurt Vonnegut, Jr. The French Lieutenant’s Woman – John Fowles The Green Man – Kingsley Amis Portnoy’s Complaint – Philip Roth The Godfather – Mario Puzo Ada – Vladimir Nabokov Them – Joyce Carol Oates A Void/Avoid – Georges Perec Eva Trout – Elizabeth Bowen Myra Breckinridge – Gore Vidal The Nice and the Good – Iris Murdoch Belle du Seigneur – Albert Cohen Cancer Ward – Aleksandr Isayevich Solzhenitsyn The First Circle – Aleksandr Isayevich Solzhenitsyn 2001: A Space Odyssey – Arthur C. Clarke Do Androids Dream of Electric Sheep? – Philip K. Dick Dark as the Grave Wherein My Friend is Laid – Malcolm Lowry The German Lesson – Siegfried Lenz In Watermelon Sugar – Richard Brautigan A Kestrel for a Knave – Barry Hines The Quest for Christa T. – Christa Wolf Chocky – John Wyndham The Electric Kool-Aid Acid Test – Tom Wolfe The Cubs and Other Stories – Mario Vargas Llosa One Hundred Years of Solitude - Gabriel García Márquez The Master and Margarita – Mikhail Bulgakov Pilgrimage – Dorothy Richardson The Joke – Milan Kundera No Laughing Matter – Angus Wilson The Third Policeman – Flann O’Brien A Man Asleep – Georges Perec The Birds Fall Down – Rebecca West Trawl – B.S. Johnson In Cold Blood – Truman Capote The Magus – John Fowles The Vice-Consul – Marguerite Duras Wide Sargasso Sea – Jean Rhys Giles Goat-Boy – John Barth The Crying of Lot 49 – Thomas Pynchon Things – Georges Perec The River Between – Ngugi wa Thiong’o August is a Wicked Month – Edna O’Brien God Bless You, Mr. Rosewater – Kurt Vonnegut Everything That Rises Must Converge – Flannery O’Connor The Passion According to G.H. – Clarice Lispector Sometimes a Great Notion – Ken Kesey Come Back, Dr. Caligari – Donald Bartholme Albert Angelo – B.S. Johnson Arrow of God – Chinua Achebe The Ravishing of Lol V. Stein – Marguerite Duras Herzog – Saul Bellow V. – Thomas Pynchon Cat’s Cradle – Kurt Vonnegut The Graduate – Charles Webb Manon des Sources – Marcel Pagnol The Spy Who Came in from the Cold – John Le Carré The Girls of Slender Means – Muriel Spark Inside Mr. Enderby – Anthony Burgess The Bell Jar – Sylvia Plath One Day in the Life of Ivan Denisovich – Aleksandr Isayevich Solzhenitsyn The Collector – John Fowles One Flew Over the Cuckoo’s Nest – Ken Kesey A Clockwork Orange – Anthony Burgess Pale Fire – Vladimir Nabokov The Drowned World – J.G. Ballard The Golden Notebook – Doris Lessing Labyrinths – Jorg Luis Borges Girl With Green Eyes – Edna O’Brien The Garden of the Finzi-Continis – Giorgio Bassani Stranger in a Strange Land – Robert Heinlein Franny and Zooey – J.D. Salinger A Severed Head – Iris Murdoch Faces in the Water – Janet Frame Solaris – Stanislaw Lem Cat and Mouse – Günter Grass The Prime of Miss Jean Brodie – Muriel Spark Catch-22 – Joseph Heller The Violent Bear it Away – Flannery O’Connor How It Is – Samuel Beckett Our Ancestors – Italo Calvino The Country Girls – Edna O’Brien To Kill a Mockingbird – Harper Lee Rabbit, Run – John Updike Promise at Dawn – Romain Gary Cider With Rosie – Laurie Lee Billy Liar – Keith Waterhouse Naked Lunch – William Burroughs The Tin Drum – Günter Grass Absolute Beginners – Colin MacInnes Henderson the Rain King – Saul Bellow Memento Mori – Muriel Spark Billiards at Half-Past Nine – Heinrich Böll Breakfast at Tiffany’s – Truman Capote The Leopard – Giuseppe Tomasi di Lampedusa Pluck the Bud and Destroy the Offspring – Kenzaburo Oe A Town Like Alice – Nevil Shute The Bitter Glass – Eilís Dillon Things Fall Apart – Chinua Achebe Saturday Night and Sunday Morning – Alan Sillitoe Mrs. ‘Arris Goes to Paris – Paul Gallico Borstal Boy – Brendan Behan The End of the Road – John Barth The Once and Future King – T.H. White The Bell – Iris Murdoch Jealousy – Alain Robbe-Grillet Voss – Patrick White The Midwich Cuckoos – John Wyndham Blue Noon – Georges Bataille Homo Faber – Max Frisch On the Road – Jack Kerouac Pnin – Vladimir Nabokov Doctor Zhivago – Boris Pasternak The Wonderful “O” – James Thurber Justine – Lawrence Durrell Giovanni’s Room – James Baldwin The Lonely Londoners – Sam Selvon The Roots of Heaven – Romain Gary Seize the Day – Saul Bellow The Floating Opera – John Barth The Lord of the Rings – J.R.R. Tolkien The Talented Mr. Ripley – Patricia Highsmith Lolita – Vladimir Nabokov A World of Love – Elizabeth Bowen The Trusting and the Maimed – James Plunkett The Quiet American – Graham Greene The Last Temptation of Christ – Nikos Kazantzákis The Recognitions – William Gaddis The Ragazzi – Pier Paulo Pasolini Bonjour Tristesse – Françoise Sagan I’m Not Stiller – Max Frisch Self Condemned – Wyndham Lewis The Story of O – Pauline Réage A Ghost at Noon – Alberto Moravia Lord of the Flies – William Golding Under the Net – Iris Murdoch The Go-Between – L.P. Hartley The Long Goodbye – Raymond Chandler The Unnamable – Samuel Beckett Watt – Samuel Beckett Lucky Jim – Kingsley Amis Junkie – William Burroughs The Adventures of Augie March – Saul Bellow Go Tell It on the Mountain – James Baldwin Casino Royale – Ian Fleming The Judge and His Hangman – Friedrich Dürrenmatt Invisible Man – Ralph Ellison The Old Man and the Sea – Ernest Hemingway Wise Blood – Flannery O’Connor The Killer Inside Me – Jim Thompson Memoirs of Hadrian – Marguerite Yourcenar Malone Dies – Samuel Beckett Day of the Triffids – John Wyndham Foundation – Isaac Asimov The Opposing Shore – Julien Gracq The Catcher in the Rye – J.D. Salinger The Rebel – Albert Camus Molloy – Samuel Beckett The End of the Affair – Graham Greene The Abbot C – Georges Bataille The Labyrinth of Solitude – Octavio Paz The Third Man – Graham Greene The 13 Clocks – James Thurber Gormenghast – Mervyn Peake The Grass is Singing – Doris Lessing I, Robot – Isaac Asimov The Moon and the Bonfires – Cesare Pavese The Garden Where the Brass Band Played – Simon Vestdijk Love in a Cold Climate – Nancy Mitford The Case of Comrade Tulayev – Victor Serge The Heat of the Day – Elizabeth Bowen Kingdom of This World – Alejo Carpentier The Man With the Golden Arm – Nelson Algren Nineteen Eighty-Four – George Orwell All About H. Hatterr – G.V. Desani Disobedience – Alberto Moravia Death Sentence – Maurice Blanchot The Heart of the Matter – Graham Greene Cry, the Beloved Country – Alan Paton Doctor Faustus – Thomas Mann The Victim – Saul Bellow Exercises in Style – Raymond Queneau If This Is a Man – Primo Levi Under the Volcano – Malcolm Lowry The Path to the Nest of Spiders – Italo Calvino The Plague – Albert Camus Back – Henry Green Titus Groan – Mervyn Peake The Bridge on the Drina – Ivo Andri? Brideshead Revisited – Evelyn Waugh Animal Farm – George Orwell Cannery Row – John Steinbeck The Pursuit of Love – Nancy Mitford Loving – Henry Green Arcanum 17 – André Breton Christ Stopped at Eboli – Carlo Levi The Razor’s Edge – William Somerset Maugham Transit – Anna Seghers Ficciones – Jorge Luis Borges Dangling Man – Saul Bellow The Little Prince – Antoine de Saint-Exupéry Caught – Henry Green The Glass Bead Game – Herman Hesse Embers – Sandor Marai Go Down, Moses – William Faulkner The Outsider – Albert Camus In Sicily – Elio Vittorini The Poor Mouth – Flann O’Brien The Living and the Dead – Patrick White Hangover Square – Patrick Hamilton Between the Acts – Virginia Woolf The Hamlet – William Faulkner Farewell My Lovely – Raymond Chandler For Whom the Bell Tolls – Ernest Hemingway Native Son – Richard Wright The Power and the Glory – Graham Greene The Tartar Steppe – Dino Buzzati Party Going – Henry Green The Grapes of Wrath – John Steinbeck Finnegans Wake – James Joyce At Swim-Two-Birds – Flann O’Brien Coming Up for Air – George Orwell Goodbye to Berlin – Christopher Isherwood Tropic of Capricorn – Henry Miller Good Morning, Midnight – Jean Rhys The Big Sleep – Raymond Chandler After the Death of Don Juan – Sylvie Townsend Warner Miss Pettigrew Lives for a Day – Winifred Watson Nausea – Jean-Paul Sartre Rebecca – Daphne du Maurier Cause for Alarm – Eric Ambler Brighton Rock – Graham Greene U.S.A. – John Dos Passos Murphy – Samuel Beckett Of Mice and Men – John Steinbeck Their Eyes Were Watching God – Zora Neale Hurston The Hobbit – J.R.R. Tolkien The Years – Virginia Woolf In Parenthesis – David Jones The Revenge for Love – Wyndham Lewis Out of Africa – Isak Dineson (Karen Blixen) To Have and Have Not – Ernest Hemingway Summer Will Show – Sylvia Townsend Warner Eyeless in Gaza – Aldous Huxley The Thinking Reed – Rebecca West Gone With the Wind – Margaret Mitchell Keep the Aspidistra Flying – George Orwell Wild Harbour – Ian MacPherson Absalom, Absalom! – William Faulkner At the Mountains of Madness – H.P. Lovecraft Nightwood – Djuna Barnes Independent People – Halldór Laxness Auto-da-Fé – Elias Canetti The Last of Mr. Norris – Christopher Isherwood They Shoot Horses, Don’t They? – Horace McCoy The House in Paris – Elizabeth Bowen England Made Me – Graham Greene Burmese Days – George Orwell The Nine Tailors – Dorothy L. Sayers Threepenny Novel – Bertolt Brecht Novel With Cocaine – M. Ageyev The Postman Always Rings Twice – James M. Cain Tropic of Cancer – Henry Miller A Handful of Dust – Evelyn Waugh Tender is the Night – F. Scott Fitzgerald Thank You, Jeeves – P.G. Wodehouse Call it Sleep – Henry Roth Miss Lonelyhearts – Nathanael West Murder Must Advertise – Dorothy L. Sayers The Autobiography of Alice B. Toklas – Gertrude Stein Testament of Youth – Vera Brittain A Day Off – Storm Jameson The Man Without Qualities – Robert Musil A Scots Quair (Sunset Song) – Lewis Grassic Gibbon Journey to the End of the Night – Louis-Ferdinand Céline Brave New World – Aldous Huxley Cold Comfort Farm – Stella Gibbons To the North – Elizabeth Bowen The Thin Man – Dashiell Hammett The Radetzky March – Joseph Roth The Waves – Virginia Woolf The Glass Key – Dashiell Hammett Cakes and Ale – W. Somerset Maugham The Apes of God – Wyndham Lewis Her Privates We – Frederic Manning Vile Bodies – Evelyn Waugh The Maltese Falcon – Dashiell Hammett Hebdomeros – Giorgio de Chirico Passing – Nella Larsen A Farewell to Arms – Ernest Hemingway Red Harvest – Dashiell Hammett Living – Henry Green The Time of Indifference – Alberto Moravia All Quiet on the Western Front – Erich Maria Remarque Berlin Alexanderplatz – Alfred Döblin The Last September – Elizabeth Bowen Harriet Hume – Rebecca West The Sound and the Fury – William Faulkner Les Enfants Terribles – Jean Cocteau Look Homeward, Angel – Thomas Wolfe Story of the Eye – Georges Bataille Orlando – Virginia Woolf Lady Chatterley’s Lover – D.H. Lawrence The Well of Loneliness – Radclyffe Hall The Childermass – Wyndham Lewis Quartet – Jean Rhys Decline and Fall – Evelyn Waugh Quicksand – Nella Larsen Parade’s End – Ford Madox Ford Nadja – André Breton Steppenwolf – Herman Hesse Remembrance of Things Past – Marcel Proust To The Lighthouse – Virginia Woolf Tarka the Otter – Henry Williamson Amerika – Franz Kafka The Sun Also Rises – Ernest Hemingway Blindness – Henry Green The Castle – Franz Kafka The Good Soldier Švejk – Jaroslav Hašek The Plumed Serpent – D.H. Lawrence One, None and a Hundred Thousand – Luigi Pirandello The Murder of Roger Ackroyd – Agatha Christie The Making of Americans – Gertrude Stein Manhattan Transfer – John Dos Passos Mrs. Dalloway – Virginia Woolf The Great Gatsby – F. Scott Fitzgerald The Counterfeiters – André Gide The Trial – Franz Kafka The Artamonov Business – Maxim Gorky The Professor’s House – Willa Cather Billy Budd, Foretopman – Herman Melville The Green Hat – Michael Arlen The Magic Mountain – Thomas Mann We – Yevgeny Zamyatin A Passage to India – E.M. Forster The Devil in the Flesh – Raymond Radiguet Zeno’s Conscience – Italo Svevo Cane – Jean Toomer Antic Hay – Aldous Huxley Amok – Stefan Zweig The Garden Party – Katherine Mansfield The Enormous Room – E.E. Cummings Jacob’s Room – Virginia Woolf Siddhartha – Herman Hesse The Glimpses of the Moon – Edith Wharton Life and Death of Harriett Frean – May Sinclair The Last Days of Humanity – Karl Kraus Aaron’s Rod – D.H. Lawrence Babbitt – Sinclair Lewis Ulysses – James Joyce The Fox – D.H. Lawrence Crome Yellow – Aldous Huxley The Age of Innocence – Edith Wharton Main Street – Sinclair Lewis Women in Love – D.H. Lawrence Night and Day – Virginia Woolf Tarr – Wyndham Lewis The Return of the Soldier – Rebecca West The Shadow Line – Joseph Conrad Summer – Edith Wharton Growth of the Soil – Knut Hamsen Bunner Sisters – Edith Wharton A Portrait of the Artist as a Young Man – James Joyce Under Fire – Henri Barbusse Rashomon – Akutagawa Ryunosuke The Good Soldier – Ford Madox Ford The Voyage Out – Virginia Woolf Of Human Bondage – William Somerset Maugham The Rainbow – D.H. Lawrence The Thirty-Nine Steps – John Buchan Kokoro – Natsume Soseki Locus Solus – Raymond Roussel Rosshalde – Herman Hesse Tarzan of the Apes – Edgar Rice Burroughs The Ragged Trousered Philanthropists – Robert Tressell Sons and Lovers – D.H. Lawrence Death in Venice – Thomas Mann The Charwoman’s Daughter – James Stephens Ethan Frome – Edith Wharton Fantômas – Marcel Allain and Pierre Souvestre Howards End – E.M. Forster Impressions of Africa – Raymond Roussel Three Lives – Gertrude Stein Martin Eden – Jack London Strait is the Gate – André Gide Tono-Bungay – H.G. Wells The Inferno – Henri Barbusse A Room With a View – E.M. Forster The Iron Heel – Jack London The Old Wives’ Tale – Arnold Bennett The House on the Borderland – William Hope Hodgson Mother – Maxim Gorky The Secret Agent – Joseph Conrad The Jungle – Upton Sinclair Young Törless – Robert Musil The Forsyte Sage – John Galsworthy The House of Mirth – Edith Wharton Professor Unrat – Heinrich Mann Where Angels Fear to Tread – E.M. Forster Nostromo – Joseph Conrad Hadrian the Seventh – Frederick Rolfe The Golden Bowl – Henry James The Ambassadors – Henry James The Riddle of the Sands – Erskine Childers The Immoralist – André Gide The Wings of the Dove – Henry James Heart of Darkness – Joseph Conrad The Hound of the Baskervilles – Sir Arthur Conan Doyle Buddenbrooks – Thomas Mann Kim – Rudyard Kipling Sister Carrie – Theodore Dreiser Lord Jim – Joseph Conrad Some Experiences of an Irish R.M. – Somerville and Ross The Stechlin – Theodore Fontane The Awakening – Kate Chopin The Turn of the Screw – Henry James The War of the Worlds – H.G. Wells The Invisible Man – H.G. Wells What Maisie Knew – Henry James Fruits of the Earth – André Gide Dracula – Bram Stoker Quo Vadis – Henryk Sienkiewicz The Island of Dr. Moreau – H.G. Wells The Time Machine – H.G. Wells Effi Briest – Theodore Fontane Jude the Obscure – Thomas Hardy The Real Charlotte – Somerville and Ross The Yellow Wallpaper – Charlotte Perkins Gilman Born in Exile – George Gissing Diary of a Nobody – George & Weedon Grossmith The Adventures of Sherlock Holmes – Sir Arthur Conan Doyle News from Nowhere – William Morris New Grub Street – George Gissing Gösta Berling’s Saga – Selma Lagerlöf Tess of the D’Urbervilles – Thomas Hardy The Picture of Dorian Gray – Oscar Wilde The Kreutzer Sonata – Leo Tolstoy La Bête Humaine – Émile Zola By the Open Sea – August Strindberg Hunger – Knut Hamsun The Master of Ballantrae – Robert Louis Stevenson Pierre and Jean – Guy de Maupassant Fortunata and Jacinta – Benito Pérez Galdés The People of Hemsö – August Strindberg The Woodlanders – Thomas Hardy She – H. Rider Haggard The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde – Robert Louis Stevenson The Mayor of Casterbridge – Thomas Hardy Kidnapped – Robert Louis Stevenson King Solomon’s Mines – H. Rider Haggard Germinal – Émile Zola The Adventures of Huckleberry Finn – Mark Twain Bel-Ami – Guy de Maupassant Marius the Epicurean – Walter Pater Against the Grain – Joris-Karl Huysmans The Death of Ivan Ilyich – Leo Tolstoy A Woman’s Life – Guy de Maupassant Treasure Island – Robert Louis Stevenson The House by the Medlar Tree – Giovanni Verga The Portrait of a Lady – Henry James Bouvard and Pécuchet – Gustave Flaubert Ben-Hur – Lew Wallace Nana – Émile Zola The Brothers Karamazov – Fyodor Dostoevsky The Red Room – August Strindberg Return of the Native – Thomas Hardy Anna Karenina – Leo Tolstoy Drunkard – Émile Zola Virgin Soil – Ivan Turgenev Daniel Deronda – George Eliot The Hand of Ethelberta – Thomas Hardy The Temptation of Saint Anthony – Gustave Flaubert Far from the Madding Crowd – Thomas Hardy The Enchanted Wanderer – Nicolai Leskov Around the World in Eighty Days – Jules Verne In a Glass Darkly – Sheridan Le Fanu The Devils – Fyodor Dostoevsky Erewhon – Samuel Butler Spring Torrents – Ivan Turgenev Middlemarch – George Eliot Through the Looking Glass, and What Alice Found There – Lewis Carroll King Lear of the Steppes – Ivan Turgenev He Knew He Was Right – Anthony Trollope War and Peace – Leo Tolstoy Sentimental Education – Gustave Flaubert Phineas Finn – Anthony Trollope Maldoror – Comte de Lautréaumont The Idiot – Fyodor Dostoevsky The Moonstone – Wilkie Collins Little Women – Louisa May Alcott Thérèse Raquin – Émile Zola The Last Chronicle of Barset – Anthony Trollope Journey to the Centre of the Earth – Jules Verne Crime and Punishment – Fyodor Dostoevsky Alice’s Adventures in Wonderland – Lewis Carroll Our Mutual Friend – Charles Dickens Uncle Silas – Sheridan Le Fanu Notes from the Underground – Fyodor Dostoevsky The Water-Babies – Charles Kingsley Les Misérables – Victor Hugo Fathers and Sons – Ivan Turgenev Silas Marner – George Eliot Great Expectations – Charles Dickens On the Eve – Ivan Turgenev Castle Richmond – Anthony Trollope The Mill on the Floss – George Eliot The Woman in White – Wilkie Collins The Marble Faun – Nathaniel Hawthorne Max Havelaar – Multatuli A Tale of Two Cities – Charles Dickens Oblomovka – Ivan Goncharov Adam Bede – George Eliot Madame Bovary – Gustave Flaubert North and South – Elizabeth Gaskell Hard Times – Charles Dickens Walden – Henry David Thoreau Bleak House – Charles Dickens Villette – Charlotte Brontë Cranford – Elizabeth Gaskell Uncle Tom’s Cabin; or, Life Among the Lonely – Harriet Beecher Stowe The Blithedale Romance – Nathaniel Hawthorne The House of the Seven Gables – Nathaniel Hawthorne Moby-Dick – Herman Melville The Scarlet Letter – Nathaniel Hawthorne David Copperfield – Charles Dickens Shirley – Charlotte Brontë Mary Barton – Elizabeth Gaskell The Tenant of Wildfell Hall – Anne Brontë Wuthering Heights – Emily Brontë Agnes Grey – Anne Brontë Jane Eyre – Charlotte Brontë Vanity Fair – William Makepeace Thackeray The Count of Monte-Cristo – Alexandre Dumas La Reine Margot – Alexandre Dumas The Three Musketeers – Alexandre Dumas The Purloined Letter – Edgar Allan Poe Martin Chuzzlewit – Charles Dickens The Pit and the Pendulum – Edgar Allan Poe Lost Illusions – Honoré de Balzac A Christmas Carol – Charles Dickens Dead Souls – Nikolay Gogol The Charterhouse of Parma – Stendhal The Fall of the House of Usher – Edgar Allan Poe The Life and Adventures of Nicholas Nickleby – Charles Dickens Oliver Twist – Charles Dickens The Nose – Nikolay Gogol Le Père Goriot – Honoré de Balzac Eugénie Grandet – Honoré de Balzac The Hunchback of Notre Dame – Victor Hugo The Red and the Black – Stendhal The Betrothed – Alessandro Manzoni Last of the Mohicans – James Fenimore Cooper The Private Memoirs and Confessions of a Justified Sinner – James Hogg The Albigenses – Charles Robert Maturin Melmoth the Wanderer – Charles Robert Maturin The Monastery – Sir Walter Scott Ivanhoe – Sir Walter Scott Frankenstein – Mary Wollstonecraft Shelley Northanger Abbey – Jane Austen Persuasion – Jane Austen Ormond – Maria Edgeworth Rob Roy – Sir Walter Scott Emma – Jane Austen Mansfield Park – Jane Austen Pride and Prejudice – Jane Austen The Absentee – Maria Edgeworth Sense and Sensibility – Jane Austen Elective Affinities – Johann Wolfgang von Goethe Castle Rackrent – Maria Edgeworth Hyperion – Friedrich Hölderlin The Nun – Denis Diderot Camilla – Fanny Burney The Monk – M.G. Lewis Wilhelm Meister’s Apprenticeship – Johann Wolfgang von Goethe The Mysteries of Udolpho – Ann Radcliffe The Interesting Narrative – Olaudah Equiano The Adventures of Caleb Williams – William Godwin Justine – Marquis de Sade Vathek – William Beckford The 120 Days of Sodom – Marquis de Sade Cecilia – Fanny Burney Confessions – Jean-Jacques Rousseau Dangerous Liaisons – Pierre Choderlos de Laclos Reveries of a Solitary Walker – Jean-Jacques Rousseau Evelina – Fanny Burney The Sorrows of Young Werther – Johann Wolfgang von Goethe Humphrey Clinker – Tobias George Smollett The Man of Feeling – Henry Mackenzie A Sentimental Journey – Laurence Sterne Tristram Shandy – Laurence Sterne The Vicar of Wakefield – Oliver Goldsmith The Castle of Otranto – Horace Walpole Émile; or, On Education – Jean-Jacques Rousseau Rameau’s Nephew – Denis Diderot Julie; or, the New Eloise – Jean-Jacques Rousseau Rasselas – Samuel Johnson Candide – Voltaire The Female Quixote – Charlotte Lennox Amelia – Henry Fielding Peregrine Pickle – Tobias George Smollett Fanny Hill – John Cleland Tom Jones – Henry Fielding Roderick Random – Tobias George Smollett Clarissa – Samuel Richardson Pamela – Samuel Richardson Jacques the Fatalist – Denis Diderot Memoirs of Martinus Scriblerus – J. Arbuthnot, J. Gay, T. Parnell, A. Pope, J. Swift Joseph Andrews – Henry Fielding A Modest Proposal – Jonathan Swift Gulliver’s Travels – Jonathan Swift Roxana – Daniel Defoe Moll Flanders – Daniel Defoe Love in Excess – Eliza Haywood Robinson Crusoe – Daniel Defoe A Tale of a Tub – Jonathan Swift Oroonoko – Aphra Behn The Princess of Clèves – Marie-Madelaine Pioche de Lavergne, Comtesse de La Fayette The Pilgrim’s Progress – John Bunyan Don Quixote – Miguel de Cervantes Saavedra The Unfortunate Traveller – Thomas Nashe Euphues: The Anatomy of Wit – John Lyly Gargantua and Pantagruel – Françoise Rabelais The Thousand and One Nights – Anonymous The Golden Ass – Lucius Apuleius Aithiopika – Heliodorus Chaireas and Kallirhoe – Chariton Metamorphoses – Ovid Aesop’s Fables – Aesopus

miércoles 25 de marzo de 2009

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viernes 20 de marzo de 2009

El cuento


Soy despistado. Ahí va mi caso de ayer: el pasado 17 de julio del 2007 gané un concurso literario. El cuento no tenía más de 4 páginas y se llama Marruecos. El caso es que estoy orgulloso del primer párrafo, y de lo que sigue. Quería publicarlo aquí, pero mi sorpresa fue que no lo tenía, que no lo guardaba, aunque si poseía un ejemplar del libro con los 15 mejores relatos, entre ellos el mío. Ayer lo copié, no tenía más remedio si quería publicarlo. Disfruten de Marruecos como yo lo hice, hace ya 5 años.


Marruecos

No son historias ni inventadas ni mágicas como las que escribieron Borges o Bioy, historias de otros tiempos, quizás remotos, lejanos tal vez, contadas por viejos lugareños de infinitos pueblos gauchescos. Tampoco, para deleite de algunos, esta historia es parecida a las contadas por Bolaño. Ni tan siquiera un maestro de la literatura universal puede que la imagine nunca, o puede que ya lo haya hecho y yo repita sus palabras, o puede que repita sus experiencias. En cualquier caso, la historia que voy a contar, mi historia, no es más que un símil de literatura de viaje, mezclada, tal vez, con la inventiva que las historias leídas de los susodichos escritores me han proporcionado.
Mis planes de viaje empiezan, recuerdo vagamente, un día de febrero, azulado y frío, donde por las mañanas me levantaba con mal humor y los días parecían eternos y lúgubres, sin motivo aparente. Adivino que mi queridísima amiga me llamó por teléfono, muy entrada ya la mañana, y me expuso un carrusel de información que no entendí primero, pero que después aprobé. Me ofreció seguirla en su viaje, me invitó, por así decirlo, a que fuéramos, juntos, a pasar unos días en algún lugar en el mundo. Mi lugar en el mundo seguía siendo Italia, mi pasión, mi anhelo, pero ella tenía otros planes para los dos (afortunadamente). Así que un domingo por la mañana, siempre por la mañana (ahora me doy cuenta de ello) del mes de abril, fuimos al aeropuerto de Barcelona con destino a Marrakech.
Por mis palabras se desprende mi amor por esa queridísima amiga, un amor no correspondido, un amor maduro ya, de tiempos pasados, quizás desde que la vi por primera vez, recuerdo tener veinte años, o tal vez todo empezó cuando comenzamos nuestras andanzas en la universidad. No importa que ella estudiase historia del arte y yo filología clásica en distintas y separadas aulas. Me enamoré al verla: su figura esbelta, sus ojos grandes y medio verdes medio azules, su cara esculpida por algún marmolista de antaño, su tez oscura, su melena oscura. Su nombre de mujer: Tristana. Como un loco jabato que adora a su madre jabalí. Procuraba coincidir con ella en el bar, a la misma hora, siempre el lunes a las seis de la tarde, el miércoles a las cuatro de la tarde y el viernes toda la mañana (otra vez la mañana, debe ser que las buenas noticias llegan siempre con puntualidad, el mismo día de la semana y, concienzudamente, por la mañana). Tal vez le caí en gracia, supondré que así fue pues nuestra amistad se prolonga ya por más de diez años, hasta tal punto de invitarnos, mutua y repentinamente, a viajes de este calibre.
Sin más dilación expondré el viaje y me dejaré de elucubraciones, que básicamente carecen de importancia. El cielo de Barcelona comenzó a acercarse a las diez de la mañana y dos horas mas tarde el suelo marroquí besaba las ruedas del avión. Nuestra primera sorpresa que descubrir que el reloj del aeropuerto de Marrakech marcaba, curiosamente, las diez y cuarto. El clima seco y viajar en abril hizo soportable el calor casi inexistente. Fuimos directamente al hotel en un viejo taxi de la ciudad, un Fiat Uno destartalado, color gris, pura chatarra, pero por suerte llegamos al Atlas Marrakech. Una habitación con dos camas he olvidado el numero y el piso, pero no he olvidado a mi amiga poniéndose unos shorts y una simple blusa sin mangas ¡Por Dios qué piernas, vaya cuerpazo! Nos dijeron que con el viaje iba incluida una visita por toda la ciudad aquella misma mañana. Nunca olvidaré la cara de Tristana y la mía propia al ver el minarete de la Koutoubia y la amplitud de la plaza Jemaá el Fna, las gentes, el jaleo, las paradas con cabezas de ternero, con olores a mil y una especies, paradas de dentaduras humanas, casi surrealista, paradas con fósiles, paradas con mujeres tatuándose con henna partes del cuerpo, serpientes saliendo de sus cestas al oír el insoportable pitido de unas flautas, los aguadores y, sobre todo, los insistentes niños suplicando por un euro. Visitamos las tumbas Saadianas y el palacio Bahia. Por la tarde cogimos un pequeño coche, con guía, y nos trasladamos hasta Ouarzazate. Aquel paisaje semi desértico entre una y otra ciudad me pareció el más bello del mundo, aunque aparentemente no hubiera nada de bello en él, simplemente los cambios de color de la tierra y la Kabbah imponente de Ait Ben Haddou. Queríamos dormir en Ouarzazate, pero Mustafa, el guía, insistió en que deberíamos volver a Marrakech. Muy buena decisión, aquí empieza mi verdadero viaje, aunque yo por supuesto no lo imaginaba. Era ya medianoche cuando no dejábamos caer en nuestras camas, rendidos. Más de cuatro horas de viaje por tan solo ciento cincuenta kilómetros.
Un domingo por la mañana, un café de estilo colonial francés, el Grand Café de la Poste, en las afueras de la Medina de la ciudad, una muchacha marroquí, de tez infinitamente más oscura que la de Tristana, y me bastó solo un segundo para fijarme en su belleza. El sol de Marruecos había conseguido dar a su cuerpo un toque de color del café con tres gotitas de leche, un cuerpo pequeñito y escurridizo, dulce y fino, con sus rasgos definidos, exactamente alineados, de proporciones diametralmente perfectas. Unos grandes ojos y de colores que más tarde conseguí adivinar mirando fijamente el desierto, con aureolas de miel alrededor, unos labios carnosos que nunca tuve la ocasión de ver pintados, una nariz pequeña, una espalda con los omoplatos saliéndole lo justo para besarlos, unos pechos firmes, un ombligo alrededor del cual se erizaban finísimos pelos que iban transitando hacía abajo hasta unirse con los demás, unas piernas estilizadas y quizás más oscuras que todo su cuerpo, unos pies… (todo eso lo supe poco después, al contemplarla desnuda ante mí) pero cruzamos miradas y me pareció oírle decir, con sus ojos de miel, que la siguiera. ¿Hasta dónde? Hasta el baño de mujeres, y allí pasó, quiso el destino que me olvidase de mi amiga (o al menos momentáneamente), quiso el destino que viajase hasta Marrakech y también quiso que encontrara aquel café con su muchacha dentro. Y en el baño paso, aquellos maravillosos instantes fugases, pero eternos y de una pasión rítmicamente acelerada. Hicimos el amor salvajemente y aquel momento lo prolongaríamos durante ocho días más. Explíquese con detenimiento porque creo, sé y soy conciente de ello, que no hay desperdicio. Sudoroso aún, pero alegre como unas castañuelas, salí del baño con la intención de decirle a Tristana que no volvería a Barcelona con ella, que por ridículo, impulsivo o precipitado que pareciera, la muchacha del café me propuso (hablando en francés) quedarme unos días más en el país, visitarlo más. Creí fundirme al pronunciar palabra alguna, también creí notar en mi amiga un sentimiento de envidia, pero por supuesto aceptó irse sin mí. Nedjma, la muchacha marroquí, me invito a su casa y luego con su coche recorrimos más o menos todo Marruecos. Puedo asegurar que viví la mejor experiencia de mi vida al hacer el amor en pleno desierto y por la noche, entre dunas y muchísimas estrellas en el cielo y la luz de la luna llena dejando al descubierto el cuerpo joven y delicado de mi Nedjma. Visitamos Essaouira, Zagora, donde por supuesto hice una foto al cartel A Tombuctú 52 días en camello, nos perdimos entre las palmeras de Rissani, subimos a lomos de un camello, en Erfoud, y fuimos hacía el infinito mar del desierto donde dormimos en una jaima. Decidí, al cabo de ocho días, que ya era suficiente mi estada en aquel lugar. Mi Nedjma no lo entendía, yo tampoco lograba comprenderlo, pero me marché, triste por dejarla a ella y contento por volver a casa.

Veinte años más tarde (supondré), ya en Barcelona, recibí la visita de mi hija, para mí inexistente, fruto de aquel amor (quizás fue solo pasión) de juventud en Marruecos… ¿o eso (supongo) es puro Borges?
Ferran Genis Traveria

sábado 7 de marzo de 2009

MAKBARA (I)

Hoy han caído dos libros más para mí ya abultada pequeña biblioteca… aunque principalmente los compré para jactarme con sus historias: las de Reinaldo Arenas y las de Macedonio Fernández. Y Barcelona empieza a estar en su punto de ebullición normal, ¡hay gente hasta en tu casa! No hay manera humana, las ciudades me agobian, su mal gusto (¿?) me aborrece, pero las muchachas / mujeres son muy guapas, y hay a millares; no quieren a un palomo cojo y barbilampiño, así que sigo sin entender las ciudades y siguen agobiándome. Dudo mucho vivir en alguna de ellas, sea por un tiempo o para la eternidad. Con las italianas (ciudades) haría una excepción. Con Marraquech: ahí voy.
Dos formas distintas de entender la concepción de la arquitectura: pero tampoco estoy muy seguro de la capacidad de absorción marroquí del arte italiano si estos (los primeros) dispusiesen del dinero de aquellos (los segundos) Y dos formas distintas de entender la concepción del tiempo. Aunque este (el tiempo) si existe para África, este (el tiempo) es absorbido... como por arte de magia, y en Italia el tiempo corre comúnmente según las normas estipuladas por los países desarrollados.
Estas dos formas pueden aplicarse a la literatura encontrada en MAKBARA. El uso y abuso de las comas y los dos puntos, la ausencia del punto, y el uso y abuso de cultismos fabrican esta novela, de construcción prosaica poética, que a veces hay que entender como una descripción de paisajes y ciudades y a veces hay que entenderlo como un poema del desamor.
Se aparta casi por completo de la literatura entendida hasta hoy (1980), proclama nuevas formas de narrar, es absolutamente genial, imprescindible.

martes 3 de marzo de 2009

Extasis


Desaparecido: no muchos días: sigo leyendo, aquí el libro

lunes 2 de marzo de 2009

Adiós Pepe

José Rubianes Alegret, coño déjate de bobadas, ¡Pepe Rubianes solamente!

"actor galáico-catalán: galáico porqué nací en Galicia aunque casi nunca he vivido allí y catalán porqué siempre he vivido en Cataluña aunque nunca nací aquí".


Masturbación femenina: choaa cho choaa choa choochoaaa choaa…

Nunca vi un espectáculo suyo y jamás podré hacerlo, de él recuerdo una entrevista de 9 horas en Malalts de tele, en Tv3. Era tarde, pero yo seguía enchufado delante del televisor escuchándolo embobado decir frases inconexas y contar un sinfín de anécdotas qua parecían ciertas pero quizás no lo eran. No importaba. Su capacidad verborraica siempre me fascinaba (yo carezco de ella). Luego “pastorcillos pastorcillos”, en otro programa de Tv3, luego oírle hablar de Josep Pla en un programa de libros. Mi última imagen de un tipo que supo hacer lo que le venía en gana y cuando le venía en gana, menos morirse.

lunes 23 de febrero de 2009

Mini crítica

Aunque se desconozca prácticamente todo de la vida de McCarthy, dicen que Suttree es su novela más autobiográfica.

Suttree. De Cormac McCarthy… y había adoptado como talismán el sencillo corazón humano que llevaba dentro. Eso, a pesar de ser una novela cruda, inteligente, densa (comparada, dicen, con Ulises de Joyce), enorme. Demasiado extensa, pero la extensión no sirve para castigarnos, sino para adentrarnos más al mundo pordiosero que se nos describe.
Knoxville, años 50. Cornelius Suttree se hace pescador, decide comprarse una barca y retirarse a vivir al lado del río. De día, un aislamiento voluntario, y de noche bares, alcohol, putas, viejos, mozalbetes, compañeros de borrachera se juntan en esta delirante novela de más de 500 páginas.
A partir de ahí no puedo asegurar que sea su mejor novela, no las he leído todas, pero ahora voy a leer toda su obra para así decir que, efectivamente, ¡leí su mejor novela!

sábado 21 de febrero de 2009

kit-kat mini

Si hace más o menos un mes y medio que mi nivel cultural viajaba por limbos prácticamente desconocidos, pero agradables, hoy por hoy solo se adentra en paraderos ya conocidos, aunque también agradables. Pero; en todo hay un pero. Pero este fin de semana doy por concluido la vorágine cultural, a menos que caiga en mis manos alguna obra maestra que no sabré rehusar. Es verdad que el lunes empieza otra vez a producirse. Sábado y domingo libres, echado en la cama o en el sofá (juega el Barça con el Español), deambulando por caminos sin saber donde ir, escuchando música (atención: aun no incluyo la música como cultura), viendo pasar el tiempo en la terraza, tostándome al sol tan anhelado, tan querido y necesario. Enamorándome.

lunes 16 de febrero de 2009

Un libro más

Confieso que no hay post preparado para hoy, ni para los siguientes días. Confieso que estoy aletargado, son las múltiples tareas que llevo entre manos. Confieso que este fin de semana no ha habido visitas culturales a la ciutat comptal. Tenía dos libros pendientes para desechar mi tiempo, y lo he desechado bien. Ya he terminado de leer uno de ellos: Una lectora poco corriente. Confieso que lo he leído en catalán. Ahí va mi (mordaz) crítica.
No me ha gustado. Libro prescindible. Pretende descarnarte de risa y hacerte reflexionar y no consigue ni una ni otra cosa. Exagera demasiado el poder de la lectura, de los libros. ¡Coño, que los libros son solo eso, libros! No debemos reflexionar tanto si es o no bueno leer, simplemente disfrutemos de la lectura si somos lectores o de otras actividades si no somos lectores, ni una cosa esta bien hecha ni otra esta mal hecha. El tema es banal, y que lea la Reina de Inglaterra o un rapa niu es indiferente. Ese señor, el escritor del libro, Alan Bennett, es un dramaturgo inglés, con esporádicos cameos en la televisión. En su tierna edad (hace diez años, solo, que escribe novelas), yo le diría que lo dejase. O que se esmerara un poco más. Las grandes novelas se han escrito, como dice un amigo mío, ahora hay que buscar nuevas formulas para la literatura, y también para todas las demás artes. Se que Bennett no pretende realizar una gran novela, lo único que quiere es hacernos reír, y pensar. No lo siga intentando, por favor. Aunque yo no compra más sus libros.

lunes 9 de febrero de 2009

Otro domingo esplendido

Y otro domingo en la ciutat comptal. Almuerzo, librería, chica requete guapa, exposición fotográfica, manjares exquisitos (había por ahí el gato boterón y sin embargo escuálido) y el cine. 12 horas exactas, minuto más minuto menos, estuvimos en Barcelona. Dieron para mucho. En el camino de vuelta me entero del resultado del partido del Barça. Por cierto, vi a muchos seguidores gijonenses en la capital.
Pero solo vengo a analizar la película Il Divo. Repito: analizar la película, no la vida de Andreotti.
Versión fílmica de gran interés, ganadora del Premio del Jurado en el festival de Cannes y múltiples nominaciones a los Premios de la Academia del Cine Europeo. Un guión merecedor de premios, una fotografía un tanto especial, un montaje muy elaborado. Paolo Sorrentino, el director, condensa en una hora y cincuenta minutos el desenlace final de la vida política de Giulio Andreotti. Político, estadista, periodista, arrogante, locuaz, infame, mortal... que gobernó Italia durante años. Así nos lo retrata Toni Servillo, el actor que lo encarna y que para mi se merece todos los premios cinematográficos que se conceden el en mundo. Actúa con elegancia, con despotismo, brillantemente. Sus leales ministros –y sacerdotes-, quien más quien menos, son una mera comparsa dentro del universo Andreotti y en definitiva dentro de la película. Hay una frase que para mí resume todo el film. Hay que decir que los tres amigos con quien tuve la oportunidad de verla y muy probablemente cada uno de los espectadores de la sala piensan de manera distinta, pero coincidirán conmigo. La frase: Hemos de perpetuar el mal para hacer el bien. La intriga es constante, sobrevuela todos y cada uno de los minutos de la película. ¿Andreotti jamás estuvo relacionado con la Cosa Nostra? fue Andreotti capaz de matar al periodista Mino Pecorelli? ¿y a tantos otros?
El delito ha prescrito. Absuelto definitivamente por el Tribunal de Casación.
Muy buena película.

domingo 1 de febrero de 2009

Crónica de una noche lluviosa

Ayer mientras cenábamos en un libanés surgió la idea de la cortina de humo. La crisis como instrumento de dominación. La nueva inquisición. Anular las capacidades y o facultades mentales básicas. Y yo seguía devorando el exquisito plató de pollo con especies. Luego vino la fiesta en el Heliogàbal. A fuera llovía, ¡y llovía desde que un conceller alertara de la sequera! Dentro, alguien que reconocí por la televisión, cantantes, musicólogos… y, por supuesto, Kiko Amat: el organizador de todo el jaleo, el novelista moderno. Presentaba su tercera novela, pero ello era una excusa para reunir a tantas personas como quisiesen. Vi a una chica pidiéndole que le firmara un ejemplar de ROMPEPISTAS: más allá de eso, ¡fiesta! Yo y mi amigo, ni cortos ni perezosos, nos presentamos ante él. Y él, Kiko Amat, me reconoció (me sorprendió). Fuera seguía lloviendo, pero me fui con gran sabor de boca, habiendo vivido un poco más, ¡habiéndome enamorado un poco más (de la vida)!

martes 27 de enero de 2009

Yates, al cine


Muchas de las películas producidas nunca deberían haberse producido. Y hay que ser exigentes como decía Roberto Arlt refiriéndose al mundo de la literatura…, no está de más decirlo, visión que comparto absolutamente. Y muchas de las películas producidas, añado yo, deberían durar media hora menos, o hasta puede que más, así como muchas de las novelas deberían limitarse a un cuento (por extensión, se entiende).
Sam Mendes (American Beauty… entre otras direcciones), marido de Kate Winslet (actriz), ha dirigido Revolutionary Road. Un film que debería durar media hora menos, y quizás ser un poco menos cruda, aunque este bien. DiCaprio es un gran actor. Recordémoslo en ¿A quién ama Gilbert Grape? o Diario de un rebelde o Vidas al límite o La playa. I Kate Winslet le acompaña perfectame. 11 años después de rodar la película Titanic, la pareja repite protagonismo en este drama basado en la novela de Richard Yates -Escritor poco conocido en Europa pero considerado uno de los grandes de la literatura americana-.
QUE LES PASA A LOS DIRECTORES AMERICANOS, ¿POR QUÉ ULTIMAMENTE ACUDEN A LA LITERATURA PARA ENCONTRAR INSPIRACIÓN?
Estamos ante una gran película, y aunque no tengo el listado de los films producidos en el 2008, creo que es una de las mejores películas de este año. Revolutionary… nos cuenta la historia de una pareja norteamericana que viviendo supuestamente una situación bastante placentera, sienten la necesidad de hacer realidad sus sueños. El conformismo los desvanece, la ilusión se merma, se cuela por una grieta llamada ambición.
Una película que refleja, además de los problemas personales de la pareja en cuestión, el sentimiento generalizado de toda una década, la década de los 50.
Quizás con el tiempo le anoto una puntuación superior, hay que saborearla, de momento le pongo un ocho.

martes 20 de enero de 2009

Un par de semanitas

Me inventé a Vabene Marinaio el pasado 25 de agosto del 2008, sin más intención que escribir y pasarlo bien escribiendo sus legendarias borracheras y su proclive vida sexual. Jamás pensé que existiera de verdad. Con el tiempo así ha sido. No solo existe y vive en Las Vegas, además escribe, ¡y tiene la intención de publicar lo escrito!

A el lo dejo todo, por un tiempo. Yo ya no puedo escribir, ni leer. ¡Aunque guste! Estoy seco. Volveré dentro de un par de semanas.
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La Plaza de Marraquech, patrimonio oral de la humanidad
Como muestra Bajtín en su admirable estudio sobre el mundo y la obra de Rabelais, hubo una época en la cual lo real e imaginario se confundían, los nombres suplantaban las cosas que designan y las palabras inventadas se asumían al pie de la letra: crecían, lozaneaban, se ayuntaban y concebían como seres de carne y hueso. El mercado, la plaza, el espacio público, constituían el lugar ideal de su germinación festiva. Los discursos se entremezclaban, las leyendas se vivían, lo sagrado era objeto de burla sin cesar de ser sagrado, las parodias más ácidas se compaginaban con la liturgia, el cuento bien hilvanado dejaba al auditorio suspenso, la risa precedía a la plegaria y ésta premiaba al juglar o feriante en el momento de pasar el platillo. El universo de chamarileros y azacanes, artesanos y mendigos, pícaros y chalanes, birleros de calla callando, galopines, chiflados, mujeres de virtud escasa, gañanes de andar a la morra, pilluelos de a puto el postre, buscavidas, curanderos, cartománticas, santurrones, doctores de ciencia infusa, todo ese mundo abigarrado, de anchura desenfadada, que fue enjundia de la sociedad cristiana e islámica -mucho menos diferenciadas de lo que se cree- en tiempos de nuestro Arcipreste, barrido poco a poco o a escobazo limpio por la burguesía emergente y el Estado cuadriculador de ciudades y vidas es sólo un recuerdo borroso de las naciones técnicamente avanzadas y moralmente vacías.
El imperio de la cibernética y de lo audiovisual allana comunidades y mentes, disneyiza a la infancia y atrofia sus poderes imaginativos. Sólo una ciudad mantiene hoy el privilegio de abrigar el extinto patrimonio oral de la humanidad, tildado despectivamente por muchos de «tercermundista». Me refiero a Marraquech y a la plaza de Xemaá-El-Fná, junto a la cual, a intervalos, desde hace veinte años, gozosamente escribo, medineo y vivo.Sus juglares, artistas, saltimbanquis, cómicos y cuentistas son, de modo aproximativo, iguales en número y calidad que en la fecha de mi llegada, la de la visita fecunda de Canetti y la del relato de viaje de los hermanos Tharaud, redactado sesenta años antes. Si comparamos su aspecto actual con las fotografías tomadas a comienzos del Protectorado, las diferencias son escasas: inmuebles más sólidos, pero discretos; aumento del tráfico rodado; proliferación vertiginosa de bicicletas; idénticos, remolones, coches de punto. Los corrillos de chalanes se entreveran aún con la halca entre el humo vagabundo y hospitalario de las cocinas. El alminar de la Kutubia tutela inmutable la gloria de los muertos y existencia ajetreada de los vivos. En el breve segmento de unas décadas, aparecieron y desaparecieron las barracas de madera con sus despachos de refrescos, bazares y librerías de lance: un incendio acabó con ellas y fueron trasladadas al floreciente Mercado Nuevo (sólo los libreros sufrieron un cruel destierro a Bab Dukala y allí desmedraron y se extinguieron). Las compañías de autocares sitas en el vértice de Riad Zitún -el trajín incesante de viajeros, almahales y pregoneros de billetes, cigarrillos y sánguiches- se largaron también con su incentiva música a otra parte: la ordenada y flamante estación de autobuses. Con los fastos del GATT, Xemaá-El-Fná fue alquitranada, acicalada y barrida: el mercadillo que invadía su espacio a horas regulares y se esfumaba en un amén a la vista de los emjazníes, emigró a más propicios climas. La Plaza perdió algo de behetría y barullo, pero preservó su autenticidad.La muerte entretanto causó sus naturales estragos en las filas de sus hijos más distinguidos. Primero fue Bakchich, el payaso con el bonete de colgajos, cuya actuación imantaba a diario al orbe insular de su halca a un apretado anillo de mirones, adultos y niños.Luego Mamadh, el artista de la bicicleta, capaz de brincar del manillar al sillín sin dejar de dar vueltas y vueltas veloces en su círculo mágico de equilibrista. Hace dos años llamó a la puerta de Saruh (Cohete), el majestuoso alfaquí y pícaro goliardo, recitador de historias sabrosas de su propia cosecha sobre el cándido y astuto Xuhá: dueño de un lenguaje amplio y sin embarazo, sus tropos alusivos y elusivos vibraban como flechas en torno a la innombrable diana sexual. Su estampa imponente, cráneo rasurado, barriga pontificia, se inscribían en una antigua tradición del lugar, encarnada hace décadas por Berghut ( la Pulga ) y cuyos orígenes se remontan a tiempos más recios y ásperos, cuando rebeldes y zaínos a la augusta autoridad del sultán pendían de escarmiento en ensangrentados garabatos o se mecían ante el pueblo silente y amedrentado en el siniestro «columpio de los valientes».Más recientemente, me enteré con retraso de la muerte accidental de Tabib Al Hacharat (Doctor de los insectos), a quien Mohamed Al Yamani consagró un bellísimo ensayo en la revista Horizons Maghrebins. Los adictos a Xemaá-El-Fná conocíamos bien a ese hombrecillo de cabello ralo y alborotado que, entre sus cada vez más raras apariciones en público, caminaba tambaleándose por los aledaños de la Plaza y roncaba como una locomotora asmática bajo las arcadas de los figones y sus cocinas benignas. Su historia, compuesta de verdades y leyendas, emulaba a la de Saruh: también había escogido como él la vía de la pobreza y erranza, pernoctado en cementerios y comisarías, pasado breves temporadas en la cárcel -que él denominaba «Holanda»- por embriaguez pública y, cuando se cansaba de Marruecos, decía, empaquetaba sus haberes en un pañuelo y se iba a «América» -esto es, a los descampados contiguos al Holiday Inn-. Su genio verbal, narraciones fantásticas , juegos de palabras , palíndromos, enlazaban sin saberlo con los Makamat de Al Hariri -lamentablemente ignorados por el casi siempre tullido y menesteroso arabismo oficial hispano- y compartían un ámbito literario que, como ha visto muy bien Shirley Guthrie, conecta las audacias de aquél con la «estética del riesgo» de Raymond Roussel, los surrealistas y OULIPO. Sus parodias del diario hablado de la televisión, la receta del mayor taxín ( estofado ) del mundo, intercaladas de preguntas rituales al público, son un dechado de inventiva y humor. No me resisto a reproducir unos párrafos.
JUAN GOYTISOLO

martes 13 de enero de 2009

En Marruecos

Edith Newblod Jones pasa a la historia como Edith Wharton y por haber escrito, entre otras novelas, La edad de la inocencia, con la que ganó el premio Pulitzer. A pesar de su dilatada carrera, nunca hasta ahora (antes de conocer un exquisito libro suyo) había atraído mi atención.
En Marruecos cuenta su viaje en este país durante la primera guerra mundial. De Rabat a Marrakech pasando por Fez y vuelta a empezar. La autora es testigo de fiestas y ritos que nadie hasta la fecha tuvo el privilegio de asistir, visitó palacios de sultanes y paseó por poblados y calles.
Los amantes de la prosa de Wharton encontraran a otra escritora un tanto diferente, mucho más locuaz, más detallista… y quienes hayan viajado alguna vez al país recordarán con gratitud sus experiencias y los sentimientos que les despertó esa tierra hambruna, despoblada y poblada a la vez, a través de los ojos de la escritora y de su fina pluma. Y quienes nunca han estado, la lectura de dicho libro les proporcionará, además de una interesantísima guía de viaje, motivos suficientes para ir a Marruecos.

viernes 9 de enero de 2009

Rocknrolla


Desconozco la trayectoria fílmica de Guy Ritchie porqué desgraciadamente ha cuajado más su divorcio con la cantante Madonna que su trabajo como director. Eso para mí, que no estoy en la onda en cuanto a films se refiere. Si hay algún cinéfilo en la sala (entiéndase como habitación del acorazado Potemkin) puede que le parezca una abominación, aunque le diga que mi mundo era solo LITERATURA hasta hace 3 meses. Digamos que en octubre aterricé.
Hace un par de semanas fui al cine a ver Rocknrolla, la última película de este director británico. Y volví con buen sabor de boca. No por los actores, que representan su papel, sino más bien por dos hechos que se mezclan con sorprendente paridad: el humor y el lado más duro de la mafia londinense, que, lejos de las drogas, se cimienta (y nunca mejor dicho) en la construcción. Un aparte es el papel de la actriz Thandiwe Newton, femme fatale a todas luces, que quiere y puede y sabe acariciar la cámara y ganársela. También anda por ahí el malo, el malísimo, el mafioso ruso que recuerda al dueño del club de fútbol del Chelsea, aunque no lo sea. Dos gorilas de la vieja escuela rusa le cubren las espaldas. Y la historia más o menos de siempre, la pugna por liderar el ranking del hombre que controla Londres. ¡Todo por un cuadro! En medio del lío: el hijo, auténtico rocknrolla. Más listo que no parece.
Genial. Para repetir (a pesar de los € que vale el cine hoy en día).

lunes 5 de enero de 2009

Proust y el siglo XXI

¿Quien dice qué sobre la cultura? ¿Quien se aventura decir que no todo es cultura? yo no, me opongo a eso, toda cultura es compatible con otra cultura, porqué todo lo es si está bien echa. Así que voy a escribir mi crítica sobre la adaptación al cómic que Stéphane Heuet ha hecho de la célebre obra de Proust, En busca del tiempo perdido: Por el camino de Swann, mientras estoy escuchando los Black Rebel Motorcycle Club, un grupo estadounidense de música denominada garage rock, totalmente desconocidos hasta ahora y conocidos casualmente ayer viendo la película Rocknrolla, del director Guy Ritchie. Seguro que es demasiada información para un solo post y en tan solo siete líneas, pero es la información necesaria con tan solo siete líneas.

Dicho cómic no es ni será de ninguna manera un sustituto de la novela homónima de Proust, acaso es lectura complementaria, y no tan solo por razones obvias como la extensión (72 páginas el cómic, supera las 200 la novela en cualquier edición). Leemos la vida apacible en Combray de un joven muchacho, conocemos el entorno aristocrático que le rodea, su exquisita educación, sus amores de niñez, los primeros intentos de ser escritor, su infancia recordada a través de un trozo de magdalena y escrita con desparpajo, sutileza, elegancia, frases enormes, enormemente alargadas, como un acordeón que se expande, mostrándonos el genio del escritor francés, su cultura y su pasión por la lectura.

Un gran cómic para una célebre novela, que no puede pasarnos desapercibidos y nos sirve para adentrarnos al fascinante mundo de Marcel Proust.

martes 30 de diciembre de 2008

H O M E N A J E

"POEMA"

Entrada

A B C D E F G H I
J K L M N O P Q R
S T U V W X Y Z

Sortida.
Joan Brossa - Poeta

miércoles 24 de diciembre de 2008

Miquel Vilardell a examen

De antemano pido perdón y mil disculpas por escribir semejante crítica en castellano, puestos que el libro que intentaré desmenuzar esta escrito en lengua catalana (mi lengua, os lo recuerdo) y por un novelista y cuentista catalán: Miquel Vilardell.

Els expulsats de la nit, así se llama el libro, es una novela atrevida, un puzzle, un rompecabezas, una fantástica oda a la niebla que puebla nuestra tierra, un alegato al escritor total, aquél que quiere realizar su obra maestra, una tragicomedia entorno a los asesinatos múltiples, una oscura parodia de las noticias que se cuentan en la radio, con personajes dispares que se encaminan, todos sin saberlo o consientes de ello, a un futuro incierto, funesto.

Creo, sin voluntad de herir, que dicho rompecabezas, aunque bien tramado, pierde ritmo a medida que avanza la novela y, así, también creo que ese factor no ocurriría si se escribiese una trama entera tras otra, no mezclándolas. Ese factor, a mi entender, también distrae al lector que se pierde entre tanto personaje, o puede perderse si no se está del todo concentrado en lo que se esta leyendo… que por desgracia es el mal de nuestro ritmo de vida, y también a mi entender y por último, por eso triunfan las novelas al estilo de Ken Follet o Carlos Ruiz Zafón.

Els expulsats… es una buena novela, escrita a veces con un lenguaje poco común, que nos explica lo sucedido durante la noche de Nadal, los embrollos de la herencia de una adinerada viuda a punto de morir, las tribulaciones de sus parientes por heredar dicha fortuna… pero es con Lletjor (recopilación de cuentos) que Miquel Vilardell, creo, saca su mejor prosa.

lunes 15 de diciembre de 2008

Kar-Wai ya tiene un fan más

Viernes por la noche. Cinema Vigata. Desconozco la película y el director. Ahora me encandila la película y quizás (aún no lo se) también el director. Mi amigo y yo fuimos a ver el film My blueberry nights, del hongkonés Wong Kar-Wai. Y yo no estaba acostumbrado a ese tipo de filmaciones, de tratar los planos, a visualizarlos de una manera tan distinta a los demás. Ya ese fenómeno me gustó. Además hay la sutileza de las situaciones, los diálogos verdaderamente simples que esconden tras de sí un amplio universo, la visión de la ciudad, esas ventanillas iluminadas del tren que pasan alegremente y velozmente por ella.
Won Kar-Wai me gustó, me gustó su forma de ver el mundo, el amor, las historias, me gustaron los personajes (Norah Jones sobretodo, Jude Law, Natalie Portman, Rachel Weisz) y también que se desarrollase en Estados Unidos, de este a oeste y otra vez de oeste a este. Puede que incluso me gustase la música, la banda sonora de este film.
Hay momentos demasiado frívolos, u ostentosos, pero solo son momentos, porque durante las escasas 2 horas que dura (1:39 minutos) el espectador (en ese caso yo y mi amigo) no hablamos ni quitamos el ojo de la pantalla. Nos engancho al momento. Yo, supongo, también por las ganas de no morirme sin explorar la ruta 66, la famosa ruta de los Beat Generation.
No queriendo descubriros el argumento, pensando que así los lectores de este blog irán a ver ansiosos la película, he descubierto casi la totalidad del film Así que una crítica más sonora la dejo para los periódicos y las televisiones.
Pondré música:

jueves 11 de diciembre de 2008

De muchachas y amores

El tiempo escuece. Pasa inexorablemente. Eso todos lo sabemos, aunque a la tierna infancia y a la rebelde juventud se les olvida o no le dan demasiada importancia. Si los tienes cerca (a la rebelde juventud) pueden impregnarte esta sensación. Te rejuvenecen y recordar lo que fuiste ayuda, o entristece, o alegra. En cualquier caso doblándoles la edad aún eres joven, o siendo a lo sumo diez años mayor, doce quizás. Muchachas en flor, que son impenetrables, imposibles para ti. Tu, tú que estas enamorado de ellas. Te encandila su visión del mundo, su eterna sonrisa, su inocencia y por supuesto su belleza aún pueril.
Pasar de los treinta representa actualmente pasar de los veinte, los tiempos han cambiado y la sensación no es la misma que la de antaño. Por ejemplo la generación de tus padres, que tan solo con veinte y tantos años ya eran adultos y se comportaban como tal. Pero tú eres joven y te puedes comportar también como joven. Por eso te gustan las muchachas en flor. Vives cerca de ellas porque a veces no son infranqueables.
Esta entrada tiene mucho en común con mi estado de ánimo, pero hay ejemplos en la literatura. Se me ocurre el más célebre: Nabokov. Vladímir Vladímirovich Nabókov, escritor de origen ruso, nacionalizado estadounidense. Su obra más gloriosa, Lolita, es un claro ejemplo de lo dicho anteriormente. Un profesor enamorado de su hijastra. Ada o el ardor puede ser otro modelo, menos eficaz en cuanto al tema (aunque los protagonistas se amen desde la tierna infancia) pero mas brillante que la primera.
Recurro a Longo y su novela Dafnis y Cloe. Novela pastoril, o romance. Dos niños que se crían juntos, nace entre ellos el amor…

jueves 4 de diciembre de 2008

De cómo se siente UNO

Como un escritor sin pluma, sin lápices, sin ordenador, sin memoria, sin nada que contar. En la podredumbre. Hundido en el barro. Seco. Hay motivos para ello. Pero para contároslo no tengo motivos. En pocos días he recibido un par de puñetazos en la cara, pero jamás he sido tan feliz. Lo dicho, la pluma no obedece, el ordenador no quiere escribir, los lápices se han roto, mi cerebro reblandecido, mis ideas han escapado, incluso las lágrimas no quieren caer, no se separan de mi. Quería a una mujer. Se fue. Quería a una segunda mujer. También marcho. Amaba a la primera mujer. Regreso, pero ya no la amo. En cuanto a la segunda mujer. No sé. No contesto. Todo eso no es el motivo de esta incapacidad, es un motivo añadido.

Hay que levantar esto como un falo, hay que salir adelante sea como sea. Me divertiré. Seré bueno. Disculpas de un adolescente: estudiaré, haré los deberes. Como un creyente: amaré al próximo. O un demente: jamás de los jamases volveré a hacerlo. A Borges pongo por testigo volver a alzarme. Digo el argentino porqué creo en sus escritos, pero AHORA podría nombrar más. No hace falta subir hasta las nubes. A medio camino. Es curioso, pero a medida que avanza este texto voy caminando de los cenagosos pantanos al cielo eterno, y lo terminaré proclamando mi felicidad.

miércoles 26 de noviembre de 2008

Edición 2.0 Sócrates en el hiperespacio

Grandilocuentemente, paseo por la librería, que es también papelería, recorro por enésima vez sus anaqueles atestados de sabiduría, últimamente demasiado inútil, escuchando los prolegómenos y oliendo sus palabras a modo de discípulo obediente. Apilo en mi estudió (despacho) gran cantidad. Hoy vengo a transcribiros un solo párrafo de un libro editado por melusina. Esclarecedor.


Página 164, 21

Wikipedia vs. Brockhaus

Borges oral: “Yo sigo jugando a no ser ciego, yo sigo comprando libros, yo sigo llenando mi casa de libros. El otro día me regalaron una edición del año 1966 de la Enciclopedia Brockhaus. Yo sentí la presencia de ese libro en mi casa, la sentí como una suerte de felicidad. Ahí estaban los veintitantos volúmenes con una letra gótica que no puedo leer, con los mapas y grabados que no puedo ver; y, sin embargo, el libro estaba ahí. Yo sentía como una gravitación amistosa del libro. Pienso que el libro es una de las posibilidades de felicidad que tenemos los hombres. Se habla de la desaparición del libro; yo creo que es imposible. Se dirá qué diferencia puede haber entre un libro y un periódico o un disco. La diferencia es que un periódico se lee para el olvido, un disco se oye asimismo para el olvido, es algo mecánico y, por tanto, frívolo. Un libro se lee para la memoria.”

lunes 17 de noviembre de 2008

Técnicas para afrontar la vida

Me subo (sumo) a la vida. Consigo darle la vuelta, estoy empecinado en darle la vuelta. Adelante. 3 yoes conviven en mí y cada cual tendrá su espacio, una parcela diametralmente exacta para cada uno. Se rigen por impulsos, y quien los manda carece de ellos. Suele ocurrir los fines de semana, el lunes por la mañana y todos los días después de las siete de la tarde, cuando ya ha oscurecido. Mi multipolarismo no afecta en mayor grado mis capacidades. Nada. No se trata de una enfermedad y pido perdón a aquellos que padecen la enfermedad. Lo mío sólo es cosa de niños, afortunadamente de niños mayores. Soy los que soy pero sigo sin comprender el mundo, aún siendo tres.
Es fácil.
Nosotros trazamos un camino, lo demás no creo que importe. No nos importa. Hay pocas personas capaces de atraer nuestra atención, hay pocos hechos capaces de seducirnos, pocos chismes, entidades, formas, bienes, componentes, situaciones, sentimientos… seguimos nuestro sendero. Nos desviamos rara vez.
Quien salió de un cuento ha decidido volver al cuento. Somos dos. A eso se le llama bipolaridad, pero nada tiene que ver mi bipolaridad con la de quienes la padecen, otra vez pido perdón. Seguimos sin comprender el mundo, aún siendo dos. Complementándonos. El uno escribe, el otro lee R. Brautigan, D. Barthelme (sobretodo) y A. F. Mallo. Quiere, por ahora, empaparse de su literatura, entender su mundo. El otro escribe, y su historia empezó el 25 de agosto. Ha llovido desde entonces. A paso firme pero sosegado. ¿Incoherente?
El escribiente lo hace allá por las Américas, está en Las Vegas y algunos bloggers conocen su historia (sentimental). Exescritor, exfumador, exalcohólico, de sus vicios conserva el sexual, aunque se contiene por el amor a una mujer. Sabe muy bien que el perdón es difícil. En estos meses han hablado un par de veces, más o menos con resultados desalentadores. Recuerda con añoranza los días pasados que ya jamás volverán.
Están unidos por telepatía, lo cual quiere decir que si el uno sufre el otro se resiente también. Saben que piensan. Se controlan y vigilan mutuamente. Dependen del otro, son el otro, la misma mente en cuerpos diferentes y lugares diferentes ya que el que lee lo hace en Cataluña. Sigue por la radio los partidos del Barça, el equipo de su ciudad, el verdadero, ese es el único despiste que se concede. Fuera de él no hay nada más que trabajo y literatura. Incluso solo literatura. Persigue muchachas, y se deja aconsejar por quienes saben. No pasa de la normalidad.

viernes 14 de noviembre de 2008

Un escritor por hacer

Llego la hora, 8 post después de la nueva y definitiva composición de mi blog -en castellano-, de presentarme, aunque sea solamente una pincelada. Mi perfil dice una ínfima parte de lo que es verdad, pero soy pródigo en elucubrar (perdónenme la desfachatez). Bien. Este blog ha pasado por diversas fases, y quien humildemente me ha seguido las distinguirá. Nació de un reloj, la marca del cual me dio el nombre del protagonista, Vabene Marinaio. Él, provinente de Las Vegas, supuestamente escribía su vida amorosa, o mas o menos amorosa y alcohólica. Aún se mueve por allí, piensa luego existe (Descartes) pero he dejado que haga su vida, o rehaga su vida. No se olvida de nosotros (ni de Oyana), y nos visitará pronto… a menudo. Después vino la fase Jorge Luís Borges. Simplemente se trataba de homenajearlo, escribiendo (el Gólem) unos posts muy breves que querían inducir a los lectores de este humilde blog a leer el susodicho escritor argentino.

Soy yo, Ferran Genis Traveria quien habla y escribe esos blogs experimento. El llamado el acorazado potemkin tiene su versión en catalán,
el cuirassat potemkin, ya que de hecho soy catalán hasta para mear (discúlpenme). El hecho de seguir con mi blog castellano es puro y simple: Vabene Marinaio, o sea yo mismo, está escribiendo una novela. Yo, que pretendo ser escritor, creo que puede ver publicada la novela. En catalán tengo 3 obras escritas, más otra recopilación de cuentos, pero yo mismo me autocensuro.

Quedamos así. Escribo un blog en catalán y otro en castellano, una novela, leo Agustin Fernández Mallo, Richard Brautigan, Donald Barthelme, mi querido Borges, y entre todos Los relatos del padre Brown de Chesterton.

lunes 10 de noviembre de 2008

El Taw

Parte primera

Supongamos, como supuso primero Carlos Argentino y después Borges, y otrora quizá Beatriz Viterbo en los instantes precedentes a la candente mañana en que falleció, que en el inmueble de la calle Garay y escondido en el sótano del comedor se hallaba el Aleph, la esfera-universo que Jorge vio y describió en el año 49, que Borges dictaminó y reflejo tan larga y magistralmente en el año 49, el inconcebible universo estaba allí presente, juntos la tierra y el espacio y el Aleph, dentro de la tierra, del espacio y del Aleph, y nos convencemos que esos hechos son reales y no falseados por la imaginación humana, verídico como lo es El Quijote de Cervantes o el de Pierre Menard, como lo son las matemáticas de Pitágoras o el otro Borges del año 60, así creeremos en un antagónico, un opuesto, en la otra cara de la moneda, en un objeto único e irrefutable llamado el Taw. Entonces quise poseer el Aleph para encontrar el Taw, a quien a pesar de ser el reverso del Aleph yo atribuya poderes misteriosos, quise ser invencible e inmortal e omnipresente para saber de él, quise tenerlo en mis manos, quise revivir a Borges y compartir el Taw con él.

sábado 8 de noviembre de 2008

Baladí

Hay almas que tejen el destino de otras, hay escritores que sin saberlo dictan la muerte de otros seres humanos. Shakespeare podría ser un ejemplo, o incluso el propio Borges puede que ya lo haya practicado en su Historia universal de la infamia. En cualquier caso, como afirmó el mismo Borges, es anecdotico que la historia copie la literatura.


miércoles 5 de noviembre de 2008

El minotauro

Le contó a Ariadna lo ocurrido con el minotauro. Se trataba de un gigante, pero éste jamás opuso un mínimo de resistencia. Cabria deducir, o incluso sugerir, que el monstruo esperaba mansamente la muerte por parte de quien creía era su redentor.
Teseo recorrió la casa, laberíntica (dicho sea de paso), compuesta de un número fijo de habitaciones, de patios, de escaleras, de salas, de bañeras, de fuentes, de piscinas, de balaustradas, de ventanas, de pasillos y de puertas. La inspeccionó de norte a sur y de este a oeste. Ésta, sin embargo, le pareció infinita, con exactas puertas que conducían a exactos túneles que desembocaban a exactas salas, con la exacta y mínima decoración.
Halló, en la casa de Asterión, el animal y le hundió su espada entro los ojos para luego hacer lo propio en el corazón.

martes 4 de noviembre de 2008

Miedo a la libertad

b¿Quien es Pedro S.? no es nadie y es todos los hombres a la vez, una reencarnación de Pedro S, más estilizado, blanducho, casi ciego debido a vivir 9 años enterrado en el sótano de su propia casa. Cuando pasó el peligro vaga por Buenos Aires y en su lugar los transeúntes se estremecen cuando les roza y tiemblan de miedo por haber visto un fantasma o descubrir a Pedro envejecido, ahumado, tal vez cojeando o de la mano de su esposa, que torpemente avanzan –los dos- hacía no saben donde, y no lo saben porqué él dispone de mas de tres metros de largo y dos de ancho.

lunes 3 de noviembre de 2008

El hombre qua sabía demasiado

Hay bibliotecarios que le sucedieron que aún ignoran su nombre, pero no olvidan su epopeya. Hay testigos, otros dirán lectores del universo, que afirman sin precisión verlo recorrer la sala donde se encantaban estos con lentitud exasperante y leyendo a cada minuto un libro distinto. Eso no es importante ya que todos los libros de la biblioteca cuentan con los mismos caracteres. También hay quien afirma, con vehemencia, que solo él era capaz de distinguir unos libros de otros, y eso se debiera a los lustros que dedicaba a estudiarlos; los mismos insinúan que el hombre no dormía, que seguía paseándose con lentitud exasperante y consumiendo esos lomos de caracteres iguales.
Nunca caía al precipicio, a pesar de no mirarlo y seguir descifrando las letras de los libros de la gran biblioteca (que otros llaman universo). Es común la aceptación de que fue él quien dejo escrito, a modo de piedra roseta, un epíteto para comprender el sentido de la biblioteca. El hombre, ya octogenario murió en los lindes del precipicio, con varios anaqueles encima. No tuvo tiempo de revelar donde almacenaba el epíteto.
Hoy se sigue con su búsqueda.

sábado 1 de noviembre de 2008

Los intrusos

Pierre Menard consiguió escapar al entendimiento de su creador, configuro su propio análisis sintetizado de toda su obra, de alpha a sigma, llegando incluso a jactarse de transcribir El Quijote y resolver el problema de ser Menard y llegar al Quijote. Se sublevo e imagino carteándose con Valéry y con la desdichada Madame Henri Bachelier, dedicándole numerosos poemas.
Embelesado, un ya ciego argentino se dispuso a mandarle El Quijote de Pierre Manard escrito años antes desde Nîmes y pregonándose autor del mismo. La disputa quedo irresuelta por el súbito fallecimiento de uno de los dos. Aun estaba por determinar cual de los dos feneció que un tercer Pierre Menard se erigió cómo el único autor de tales obras. Aportó datos suficientemente creíbles para dictar su exaltado discurso como verdadero, dejando en evidencia los dos intrusos.

viernes 31 de octubre de 2008

Viejo hogareño

Imaginé un elocuente escritor atrapado dentro de un libro. Era yo, Cartaphilus. También un hoplita, incluso un general romano, tal vez un emir. Fui a los lindes, avisté por momentos qué quien me concibió no reparaba en mezclar su sabiduría y su prosa y ésta, a su vez, dentro de su propio mundo tenebroso.
Ha pasado el tiempo y ahora Cartaphilus, prodigo en cumplir centenares de años, un espectro de lo que yo mismo fui, reposa su vieja complexión, cadavérica, en un sillón de terciopelo rojo oscuro. Cumple el deseo de verse morir, después de lustros intentando hallar el río milagroso, el otro. Impasible, cree estar preparado para la muerte venidera, al fin. Consume las últimas gotas de llovizna, rastreando su mirada tras la ventana, cierra los ojos y se ve herido de un disparo que le pasa rozando la pierna, dejándolo más cojo si cabe. Y lloraba de felicidad, aunque malhumorado por haber olvidado qué río le trajo la mortalidad.

jueves 30 de octubre de 2008

Soy cabalista

Urdí un plan entre los cabalistas para revivir, como el Golem, 33 años después de mi fallecimiento. Tal vez lo repita hasta la saciedad, así conseguí regenerarme también en el año presente. Quiero que me tomen por Jorge de Burgos, y que me juzguen como tal. Ya no dirijo la comunidad, ésta feneció hace milenios por culpa de un monje engreído quién causó más terror que la poética de Aristóteles.
Soy yo quien he leído toda prosa endémica de los últimos siglos, y aún puedo deliberar qué hay de todo ello suficientemente valioso como para gozar de eternidad. Afortunadamente dispongo de artimañas más eficaces que las de antaño. Era asesino luego y sigo siéndolo.

Cuídate de lo leído, puedes morir en cualquier instante. Soy omnipresente.

 
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