lunes 27 de abril de 2009

Ron

Blaise Cendrars escribe una historia que logra sorprenderme, después de tanta basura literaria. ¿O quizás la basura soy yo? corrompido por millares de libros leídos, ya casi no hay novelas que puedan asombrarme (como Joyce, los otros no importan, me importa más mi obra): incluso los maestros, incluso estos, me parecen más de lo mismo, aunque en mi fuero interno sigan siendo grandes escritores.
Frédéric-Louis Sauser (Blaise Cendrars, después de las brasas, las cenizas) escribe Ron, la historia de un gran hombre, de un héroe quijotesco que lucha contra los poderes coloniales, de un aventurero, de un idealista, de un escritor llamado Jean Galmot, de un tiempo de enormes fortunas y de otro de enormes pobrezas, en prisión.
En la portada: Blaise Cendrars, retrato de Modigliani.
Dedicatoria del mismo Cendrars: dedico esta vida aventurera de Jean Galmot a los jóvenes de hoy, cansados de la literatura, para mostrarles que una novela también puede ser un acto.
Libro recomendado.

 
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