lunes 4 de mayo de 2009

Santísima trinidad

Mientas mi estómago se queja, ruidos cavernosos alargándose cómo un acordeón, compases que parecen surgidos del maestro Herbert von Karajan, con apego, improvisando, hablaré de la santísima trinidad… de la literatura y, por supuesto, de mi Barça. Las comparaciones generalmente asustan: o no gustan. Oídos sordos, yo como Joyce: a lo mío.
¡Fútbol!
Este equipo de fútbol, el Fútbol club Barcelona, el Barça, más que un equipo (mi equipo), esta temporada es maravilloso, como antaño: incluso más que el Dream Team de la era Cruyff aunque al final no gane nada. Y los tres santos en quienes se fundamenta su glorioso juego, su bendito juego, su impecable y arrollador juego, la santísima trinidad del fútbol nacional, estatal y mundial: Messi, Xavi y Henry. De tiqui-taca como dice un presentador de la televisión. De ensueño, pero real. REAL (para joder a los merengues, ¡que gusta!) Henry y su clase, Messi y su genialidad, Xavi y su precisión. Fantástico. Ganar al Madrid en su feudo y con tanta superioridad proporciona un placer semejante a leer a los que siguen:
¡Literatura!
En Argentina hubo tres santos y ninguno de ellos jugaba al fútbol (en principio), y son comparables con la santísima trinidad culé. Tres escritores pilares para la literatura de este país… y de los otros países también: si me apuráis. Macedonio Fernández, Jorge luís Borges y Roberto Arlt. Macedonio Fernández, de escritura galopante, J. L. Borges con su sabiduría y maestría, y Roberto Arlt con su equilibrada prosa. Del primero destaco Una novela que comienza. Del segundo El Aleph y su cuento inmortal El inmortal, y del último Escritor fracasado, cuento dentro del libro El jorobadito.

 
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